Después de muchos (demasiados) años de espera, volvió Star Wars y eso puede ser una buena señal, no solo para el mundo del cine, sino también para la industria de videojuegos. Incluso antes del comentadísimo Episodio VII llegó un “nuevo juego” basado en la aclamada criatura de George Lucas: la nueva edición de Battlefront. Ahora bien, para destacarse y sobrevivir, esta nueva entrega debe superar no sólo la comparación con sus propios antecesores, sino con toda la serie de Battlefield (también producida por DICE) y todos los grandes éxitos de LucasArts.

Lo que primero podemos notar de este Battlefront es que se ve espectacular. El diseño visual de los mapas es muy bueno, partiendo de los más simples, como las zonas nevadas de Hoth y los desiertos de Tatooine, hasta la belleza indescriptible de los bosques de Endor. Si bien no todos los escenarios son igual de bellos, y en especial Sorosuub Centroplex me parece incluso algo flojo, la calidad visual se sostiene en casi todos los mapas y modos. A eso hay que sumarle detalles que, si bien no determinantes, ayudan a definir la sensación de “realismo”, como por ejemplo que los ewoks corren y se encierran en sus casas en los árboles o que los soldados dejan pisadas en la nieve y la arena.

Todos los mapas de Endor son una delicia visual.

La experiencia general termina de construirse en gran nivel por el uso de los sonidos y la música originales de las películas. DICE sabe muy bien cómo hacer que un jugador se sienta justo en el medio de la acción, lo que en este caso es especialmente interesante cuando uno se encuentra corriendo al lado de un AT-AT mientras en el cielo TIE Fighters y X-wings hacen su ballet.

Ahora bien, uno de los grandes problemas que tuvo Battlefront es que es, esencialmente, un juego pensado para modos online. Ya desde el comienzo quedó claro que así sería y que el contenido para un solo jugador sería mínimo, cuestión que es esencial a la hora de emitir un juicio. Los que estamos familiarizados con la serie de Battlefield ya aprendimos, tras tantos años, a esperar campañas single-player inexistentes o pobres, que sólo sirven para demostrar las capacidades de un juego o para enseñar las mecánicas básicas. En el caso particular que nos interesa, Battlefront ofrece un modo llamado Missions que se divide en entrenamiento, batallas contra la IA o un amigo y otro de supervivencia con diferentes dificultades (que puede jugarse online con un amigo).

Star Wars Battlefront no debe ser visto como un juego single-player.

En cuanto al multijugador, Star Wars: Battlefront ofrece una gran variedad de modos de juego – con diferentes cantidades de jugadores – que agregan mucha variedad, aunque no siempre logran hacer valer su peso específico ni son especialmente innovadores. Lejos lo mejor de todo es el Walker Assault, en el que las fuerzas imperiales realizan un ataque con uno o dos AT-AT (dependiendo del mapa) que deben ser destruidos/defendidos. Este es el modo en el que la espectacularidad y la experiencia Star Wars mejor se desarrollan.

Otro tipo de partida que merece mención es Heroes VS Villains, en el que algunos jugadores toman el control de los héroes y villanos legendarios de la saga. Lo interesante de este modo es la estrategia que requiere para proteger los héroes mientras los soldados normales, que no tienen restricción de respawn, hacen el trabajo sucio. También son dignos de mención Supremacy (guerra total), Fighter Squadron (exclusivamente batallas aéreas), y Hero Hunt en el que un único héroe debe luchar contra un grupo de soldados. Los restantes, como Drop Zone, Cargo, Turning Point y Droid Run resultan un poco menos interesantes porque son recomposiciones de los viejos clásicos como Rush y Capture the Flag.

Walker Assault es, por lejos, el mejor modo de juego de Battlefront.

Por su parte, cada modalidad de juego tiene su mapa, basado en el planeta en el que se juega. Esto permite aprovechar al máximo los escenarios que se ven en las películas de Star Wars mientras que, al mismo tiempo, se exprime lo mejor de cada variedad de enfrentamientos y sus cantidades de jugadores específicas. El único caso en el que las partidas resultan claramente desbalanceadas es en Walker Assault, en el que hay mapas claramente parciales para una u otra facción. Lo interesante de esto es que, de acuerdo con las películas de Star Wars, tiene sentido: en Hoth los rebeldes estaban en clara inferioridad mientras que el bosque de Endor les permitió tener ventaja al usar tácticas de guerrilla.

El gameplay de Battlefront merece una mención específica. En general es apenas aceptable, aunque quizá pudo ser mucho mejor. A lo largo de los años los multiplayer de guerra masivos de este tipo, especialmente liderados por la serie Battlefield, han ido refinando la experiencia que ofrecen hasta niveles muy altos. Si bien este nuevo título de Star Wars busca recrear los formatos de las películas – y generalmente lo logra -, no parece ser un producto representativo de todo lo que ha hecho DICE con este género. Si bien los blasters y algunos de los gadgets y power-ups se sienten muy bien logrados, priorizan más sus efectos automáticos que la habilidad del jugador. Y ni hablar de cómo el tiempo de recarga de las granadas permite abusar de las situaciones, especialmente en los varios pasillos que hay en cada mapa. Más de una vez me enojé al encontrarme imposibilitado de alcanzar un objetivo porque un grupito de enemigos estaba campeando una zona con spam de explosivos.

En cuanto al equipo disponible, este juego cuenta con un sistema de nivel de jugador y puntos de recompensa que permiten desbloquear y eventualmente comprar mejores blasters, gadgets y skills. A la par, también podemos comprar aspectos para nuestro personaje que, además de estar bien logrados, son muy inclusivos en cuestiones de género, raza y hasta especie. Eventualmente, en niveles más altos es posible obtener recompensas especialmente jugosas como el uniforme de Shadow Trooper y conjuntos de beneficios que simulan clases específicas de personaje.

Hermoso, pero ridículamente visible en cualquier mapa de Hoth.

También en relación con la forma en la que jugamos Battlefront, resulta llamativo que DICE se haya separado tanto de algunos grandes logros que había alcanzado con Battlefield. Si bien podemos jugar con amigos, no hay ningún tipo de squad o recurso visual que ayude a la hora de desarrollar cualquier tipo de esfuerzo en equipo. Lo más parecido a esto es la posibilidad de designar un partner con el que compartiremos punto de respawn y algo de equipo. Esto, junto al hecho de que los mejores power-ups aparecen de forma aleatoria en los mapas, limita muchísimo el espectro estratégico y hasta las posibilidades de partidas competitivas de este título. La sensación general es mucho más casual, lo que termina aburriendo cuando las sesiones de juego son demasiado largas.

Más allá de estos detalles, hay una interesante variedad de recursos que permiten variar la forma en la que cada uno juega. Algunos gadgets y power-ups le dan mucho condimento a las partidas, desde el jetpack y el poder usar un AT-ST, hasta poder convertirnos en uno de los personajes legendarios como Luke Skywalker o Boba Fett. Gracias a estos elementos, los diferentes momentos de una partida pueden variar muchísimo. Les aseguro que ver llegar a un Darth Vader enfurecido y haciendo estragos con su sable y los poderes de la fuerza es tan bello como terrorífico. De igual manera, correr al lado del emperador Palpatine como guardaespaldas tiene un condimento extra.

En el lado absolutamente negativo, EA, publisher y empresa madre de DICE, logró hacer de las suyas en el lanzamiento de Battlefront. Como era de esperarse, planteó su ya típica política de numerosos DLC que requieren compra para obtener la versión final del juego. El season pass no solo incluye más mapas sino también nuevos modos de juego. Lo único que alivia este abuso es la inclusión de mapas como los situados en Jakku, que permiten conectar el pasado con el futuro de la saga, y que nos ilusionemos con una posible inclusión de elementos de las nuevas películas en el juego. Al final de cuentas, para disfrutar del producto completo terminaremos pagando casi el doble de lo que cuesta cualquier otro juego.

Sin embargo, lo peor de todo fue la introducción de elementos que temporalmente funcionan como pay to win: los jugadores que compraron la versión deluxe del juego comenzaron con armas y gadgets increíblemente superiores a los de los demás. El ejemplo más terrible es el desbloqueo prematuro del blaster DL-44, cuyos daño y alcance directamente convierten cualquier enfrentamiento en un chiste. Para poder tenerlo, un jugador sin versión deluxe debe jugar muchísimas horas. No me avergüenza admitir que varias veces cerré el juego enojado al notar que casi siempre perdía enfrentamientos mano a mano por culpa de ese blaster, sin importar qué otro tipo de arma había desbloqueado. Es realmente molesto.

Esta belleza es lo que más van a odiar de Battlefront.

La verdad es que Star Wars: Battlefront no es un mal juego, pero tampoco es todo lo que pudo ser. No es un título absolutamente nuevo e innovador, ni un Battlefield maquillado (cosa que quizá hubiese estado muy bien). Es interesante y por momentos divertido, siempre y cuando sea consumido en pequeños bocados. Esto no es poca cosa, ya que además afecta negativamente la cantidad de gente activa en los servidores; los tiempos de espera para algunos modos de juego son espantosos.

Esta nueva edición de la serie termina siendo un esfuerzo mediocre, si bien audiovisualmente increíble, que está mayoritariamente orientado a los fanáticos de Star Wars. Si eso no les interesa, y lo que buscan es un gran juego single-player o un shooter bien hecho en el que pasar horas y horas hasta lograr la excelencia, mejor gasten su plata en otra cosa. No es, en definitiva, el gran juego que los fanáticos estamos esperando hace años, y deja un sabor amargo por todo lo que pudo ser.

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Todo lo que es PC y PlayStation 4 termina cayendo en sus manos tarde o temprano. Dark Souls, Mass Effect, Battlefield y los viejos clásicos de Black Isle son su debilidad. Eso y las Steam sales.