Es imposible jugar algún juego de Plants vs. Zombies y no recordar aquel clásico original de PopCap Games. Lejos de tener sentido lógico, la oposición entre plantas y zombies resultaba ridículamente interesante y la variedad de personajes – cada uno con sus habilidades – enriquecía un conflicto acotado al jardín del misterioso Dave. Con mucha ambición y algo de exageración, la franquicia pasó al género shooter y ahora, con Plants vs. Zombies: Garden Warfare 2, parece tratar de dar un nuevo salto en su evolución.

Lo primero que llama la atención de este nuevo título de la serie es que no hay casi menús. El jugador aparece directamente en el cuartel general de las plantas, donde consolas, botones y otros aparatos le permitirán acceder a diferentes modos de juego, misiones, funciones de personaje y el cambio de equipo. Como si fuera poco, esa base está en un minimundo abierto que incluye la ciudad con sus diferentes zonas (incluyendo la base zombie), en las que ambos bandos se enfrentan constantemente, haciendo que saltemos directamente a la acción.

Agente especial

Justamente este espacio lleno de vida, secretos y coleccionables es el marco en el que la campaña singleplayer se desarrolla. A partir de diálogos con personajes recibiremos misiones que nos harán escalar en los puestos de cada bando como agentes especiales. De esta forma, los diferentes capitanes de cada ejército se nos presentan y nos indican qué debemos hacer a continuación.

Más allá de cierto marco narrativo (mínimo) y un montón de chistes aceptables, la campaña de Plants vs. Zombies: Garden Warfare 2 se basa en pequeñas incursiones en el mundo abierto y reformulaciones de los modos multiplayer, por lo que parece más un tutorial largo. De hecho, la historia del juego es bastante laxa y carece de sentido, lo que si bien es esperable de esta franquicia, hace que no tengamos mucha motivación por terminar todas las misiones. Para ser honesto, en muchos momentos resultó hasta un poco aburrido.

Las misiones son bastante cortas y parecidas, lo que a la larga aburre un poco.

Más allá de eso, la campaña de Garden Warfare sirve mucho para familiarizarnos con los mapas, los personajes y las mecánicas. Este título construye sobre el pasado de la serie y lo expande de muchas maneras, siendo la principal la adición de 6 clases nuevas que modifican en gran medida el gameplay. Cada una de ellas ofrece habilidades y posibilidades estratégicas nuevas.

Desde Rose, una flor llena de magia y stuns y el Imp, que puede subirse a un robot gigante para hacer estragos, hasta un zombie pirata y un choclo de combate, este título ofrece nuevas opciones sumamente descabelladas.

Justamente resulta importante hacer énfasis en que estas son clases y no personajes, ya que gran parte de la variedad de Garden Warfare 2 se encuentra en las variaciones de soldados. Cada una de las 14 clases presenta alternativas desbloqueables que, además de tener otro look, ofrecen mecánicas diferentes. De esa forma, terminamos teniendo la posibilidad de usar más de 100 personajes en nuestras aventuras.

Para desbloquear estas adiciones, así como una infinidad de items de personalización de aspecto, deberemos comprar paquetes de figuritas usando la plata que ganamos como recompensa de misiones. Esto se hace en máquinas que se encuentran en las bases y podemos elegir diferentes tipos según nuestra billetera virtual y el tipo de contenido que nos interese más.

Caos online

Que el modo multiplayer sea el corazón de la serie Plants vs. Zombies: Garden Warfare no es novedad. Ya en la primera entrega habíamos visto que todo estaba orientado a que nos reventemos con amigos y desconocidos en partidas multitudinarias y este nuevo juego no se separa de eso.

De hecho, lo más interesante de toda mi experiencia en Garden Warfare 2 fue poder participar de estas batallas caóticas. Todo lo viejo, lo nuevo, así como las variaciones de clases y los ítems de apariencia se conjugan de forma genial en estos encuentros de hasta 24 jugadores. Incluso las personalizaciones ridículas, que son lo más gracioso de este juego, resaltan especialmente cuando uno es asesinado por un girasol que tiene quesos por manos.

Miren esa pandilla de desquiciados.

Si bien ninguno de estos modos resulta especialmente novedoso – de hecho son más bien adaptaciones de los más populares de otros juegos – todos funcionan a la maravilla y están bien diseñados. Se destaca especialmente Turf Takeover, en el que un equipo debe avanzar y tomar territorio mientras el otro defiende (muy parecido a Rush de Battlefield 4), ya que hace un uso muy interesante del mapa y permite cierta defensa estratégica de las zonas.

Aparte de estos enfrentamientos multitudinarios, Garden Warfare 2 también incluye una versión mejorada de las misiones coop, que ahora existen para ambos bandos (Garden Ops y Graveyard Ops). De esta forma, podremos invitar amigos y defender territorios de olas invasoras para disfrutar (o sufrir) una buena sesión de juego en equipo.

Guerra de jardín

Es importante destacar que este título tiene varios puntos flojos. Además de lo ya mencionado sobre la campaña singleplayer, es muy poco amigable con los jugadores nuevos y explica poco y nada sobre lo que hay que hacer y cómo encontrarlo. Al mismo tiempo, si bien la variedad de contenido desbloqueable es increíble, conseguir el dinero y subir de niveles los personajes para aprovechar todo a máximo resulta especialmente lento.

Más allá de todo eso, Plants vs. Zombies: Garden Warfare 2 ofrece una experiencia multijugador de calidad y muy ágil. Todo lo que se propone a lo largo de la campaña encuentra su punto más alto a la hora del combate online y, si bien puede parecer confuso a simple vista, la guerra entre estas dos facciones explota su costado más entretenido y gracioso en ese caos.

El multiplayer de PvZ: Garden Warfare 2 tiene momentos muy altos.

Este juego resulta una nueva bocanada de aire fresco en el mundillo de los shooters y constituye otro paso firme para establecer la serie Plants vs. Zombies como un producto único que ofrece diversión ligera sin tomarse muy en serio. Con animaciones excelentes y graciosas, una cantidad enorme de personajes y un universo particularmente colorido, resulta muy placentero ser parte de la guerra entre zombies y plantas.