Recientemente empecé a leer el libro El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss y, a medida que sus páginas me iban atrapando, empecé a pensar en todo el potencial que tiene de convertirse en un excelente videojuego de mundo abierto en el que seamos nosotros los que hagamos vivir a Kvothe sus aventuras y sus desgracias. No pasó mucho hasta que comenté la idea y me dijeron que los derechos del libro ya habían sido comprados no sólo para hacer películas sino también juegos.

Caí así en la cuenta de la cantidad de videojuegos que existen en la actualidad que fueron inspirados por obras literarias. Algunos siguiendo el modelo a rajatabla y otros tomando prestadas ideas de autores y convirtiéndolas en algo distinto, sin cancelar la esencia del libro.

Si todavía no jugaron Spec Ops: The Line, les recomiendo fuertemente que lo hagan. No solo es un shooter muy entretenido, sino que su historia es desgarradora en muchos sentidos. Ésta se acerca a la literatura en una de las fibras más sensibles, haciendo claras referencias a un controversial y polémico libro de 1899 que dejó al mundo en un estadío de duda y cambió para siempre la perspectiva de la época. Estoy hablando de El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad y voy a evitar los spoilers para quienes no jugaron ese título. En todo caso, les recomiendo el proceso inverso: jueguen primero, lean después y déjense morir un poco por dentro cuando vean que la historia está marcada.

“Hay un aire de muerte, una idea de la mortalidad en la mentira que es de forma precisa lo que más odio y detesto en el mundo, lo que más me gustaría olvidar.”

Ya les he comentado en otra oportunidad que Edgar Allan Poe tiene también su lugar en el mundo de los videojuegos. Sin embargo, nada iguala la referencia oculta en Dishonored, donde podemos tomar como punto de referencia el cuento corto La Máscara de la Muerte Roja y la negación del mundo acaudalado a la hora de ver los problemas reales que trascienden sus muros de cemento.

Hacía tiempo que la Muerte Roja devastaba el país. Nunca hubo peste tan mortífera ni tan horrible. La sangre era su emblema y su sello, el rojo horror de la sangre.”

De más está decirles que Bloodborne tiene un fuerte papel en la relación con el mundo de la literatura, de hecho, dediqué una nota entera a relatar cómo se conecta con grandes obras de mi escritor terrorífico favorito, H. P. Lovecraft. Pero las referencias a este autor no son las únicas presentes en el juego; también tenemos un poco de Drácula, por ejemplo. De todas formas, lo que más me sorprendió fue un determinado enemigo que me recordó a Frankenstein o El Moderno Prometeo, una obra literaria cuyas adaptaciones no siempre fueron especialmente fieles. En Bloodborne vemos a nuestro Prometeo y un millar de alarmas saltan en nuestra mente doblegadas por el sofocamiento del juego.

“¿No he de odiar, pues, a quienes me aborrecen? No tendré contemplaciones con mis enemigos, soy desgraciado y ellos han de compartir mi desgracia.”

Metro 2033 y Metro Last Light llevan en sus entrañas uno de los libros que más me han impactado hasta el día de la fecha, cuyo nombre se corresponde con el primer juego. Esta historia está particionada en dos a pesar de que el libro es demasiado corto para llenar ambos juegos; aún así, las partes de “relleno” y la quest de Artyom son increíblemente fieles a lo que vamos leyendo.

“Quien tenga el valor y la perseverancia necesarios para pasarse la vida escudriñando las tinieblas, también será el primero que reconozca el despuntar de la aurora.”

Dante’s Inferno fue un juego un poco bastardeado en su momento. Muchos dicen que es un God of War otros tantos son descreídos de que tiene una jugabilidad y una historia interesantes. Lo que yo sí puedo decirles es que se cae de maduro en qué obra está basado: La Divina Comedia, los 9 círculos del infierno y una quest peligrosa por donde quiera que se la mire en la que un hombre intenta redimirse por todos los medios posibles. Particularmente me sorprendió el choque entre el mundo literario y la salvaje imaginación con la que el juego fue construído y, si bien es una historia que llegó a los extremos de la violencia, incluye un gran contenido que hace honores a lo dicho por Dante hace ya tantos siglos.

“Temer se debe sólo a aquellas cosas que pueden causar algún tipo de daño; mas a las otras no, pues mal no hacen.”

Es muy evidente que juegos como Castlevania, Shadow of Mordor o las aventuras gráficas de TellTale como Game of Thrones están inspiradas en distintos tipos de obras. Incluso Bioshock y Assassin’s Creed tienen claras referencias a distintos libros, más convertidos en popurrí que otra cosa, dentro de las historia de juego.

Creo que no necesito decirles que los juegos de la saga The Witcher y las extravagantes aventuras de Geralt están basados en obras literarias. Al principio eran sólo una colección de historias y luego se fue convirtiendo en algo más. Confieso que es este punto en el que hice mi conexión mental con La Sombra del Viento y el por qué debería convertirse en un juego, con dos condiciones: que sea lo suficientemente bueno como para arrastrarme a un rampage de vicio, o que sea lo suficientemente malo como para no respetar en nada la historia que tantas emociones me está generando.

El futuro es incierto, pero sí sé que tengo más fe, esperanzas y ganas de ver libros convertidos en juegos que en películas. Si se están preguntando el por qué, es simple: Hollywood traiciona y ya lo he mencionado anteriormente. La industria del cine destruye un poco las historias para ampliar a su público y darle algo un poco más “fresco” y distinto, mientras que no nos deja terminar de identificarnos con lo que leemos. La industria de los videojuegos es un poco más fiel – en ocasiones – y de más está decir que prefiero siempre poder controlar yo el destino de mis personajes que ver cómo la pantalla grande consume una historia y termina apagando de manera no muy poética el fuego que una historia encendió en primera instancia.

La literatura es hermosa y nos da un poder de imaginación como ninguna otra cosa puede hacerlo. Si nos detenemos a pensar unos segundos, incluso juegos como The Order 1886 o Deus Ex tienen su lugar en el mundo de los libros, tomando elementos de Julio Verne o Isaac Asimov. Todas esas cosas maravillosas que nos da la literatura pueden cobrar vida en forma de videojuego. El poder tomar en nuestras manos las riendas de una maravillosa historia que creímos fuera de nuestro alcance es algo mágico, que bien podemos agradecerle a lo hermoso que es jugar con el corazón y la mente puestos en nuestro objetivo: asombrarnos y divertirnos.

  • Trimebutina

    Yo ya no se como decirlo, pero por favor, jueguen Spec Ops y lean a Conrad. Si Ani lo dice, se hace y punto! Que tanto!!!
    Que genia que sos!!! Ayer con lo de SOMA y Huxley fue como “AAAAYYY QUE GENIAL”. Pensé que era el único que había pensado en eso cuando salio el juego.
    Cuando sea el redactor estrella de la pagina de videojuegos más linda del universo, quiero ser como vos …pero menos manco.

    • Ani Albano

      OIGA! Tengo la medida justa y esperable de manquedad :P. Gracias querido, muchas gracias por el lindo comentario 😀

    • Günther

      Me sumo a la recomendación de Spec Ops (aunque el gameplay no me copó mucho), una historia del carajo y “distinta”.

  • Javier Mokritzky

    Genial nota Ani!
    Justo me agarra en un pequeño proyecto (una boludez realmente) de esa parte de la vida diaria que le destinamos a la ficción. Lo que pasó es que el año pasado salió una colección en el diario de todos los libros de Sherlock Holmes, la conseguí entera, aun los libros que ya había leído, y estoy en el proceso de leer la colección entera y después jugar los dos juegos de Frogware de SH (The Testament y Crimes and Punishment). Veremos como sale la sobredosis victoriana detectivesca.

    • Ani Albano

      Nunca se tiene suficiente droga victoriana detectivesca! <3

  • Axel de Sagastizabal

    Me encantó la nota Ani! Es un vínculo hermoso que se agradece. Aunque se me suelen escapar varias cosas siempre, Jajaja tengo que leer más.