Finalmente tenemos a The Division en las manos y es hora de dejar atrás todas las ilusiones que tuvimos en aquella muy recordada E3 de hace unos años y dedicarnos a lo que realmente importa: ¿vale la pena jugarlo?

Lo primero que debemos mencionar es que The Division es un título híbrido que busca innovar al abarcar características de diferentes géneros. Sin embargo, más allá de tener elementos de shooter, de open world game, de MMO y otras cosas más, es mayoritariamente un RPG y esto debe quedar bien claro. Es imposible juzgar algo si no aceptamos lo que ese algo intenta ser.

Nueva York, tierra de nadie

En este nuevo título de Ubisoft encarnamos un agente especial de una agencia que se llama The Division, que entra en acción ante eventos especialmente complejos. En este caso específico, una parte de Nueva York se vio afectada por un virus fatal. Después de la institución de una cuarentena en toda el área, somos enviados como parte de una segunda ola de agentes para recuperar la ciudad. Ante la caída de la civilización y de las instituciones de autoridad, Manhattan se ha convertido en tierra de nadie.

Momento de creación de un agente de The Division

Después de una zona de tutorial limitada, llegamos a nuestro destino y la versión total de The Division: un mapa abierto, dividido por subzonas determinadas por el nivel de los enemigos y las misiones. Nuestro objetivo es cumplir con quests que permiten reactivar las condiciones básicas de supervivencia y ayudar a las fuerzas militares a luchar contra las facciones que dominan Manhattan.

Todo lo que hagamos estará entonces ambientado en una ciudad en condiciones de abandono y fatalidad: cuerpos y basura tirados por todos lados, afiches de gente desaparecida, violencia, robo, miedo. La ambientación de la ciudad de Nueva York en The Division es espectacular y justificada: las calles están abandonadas y las pocas personas que no pudieron escapar a la cuarentena sufren hambre, frío, miedo a contagiarse y la violencia de los criminales.

Caminar por las calles de la ciudad resulta entonces un espectáculo triste, pero también maravilloso. Más allá del downgrade visual – del que ya se habló una infinidad -, The Division es impactante. Todo se ve muy bien y lleno de detalles: desde las calles llenas de basura y los cadáveres hasta las condiciones climáticas, las explosiones, los reflejos y la iluminación; todo parece tener un cuidado especial. Como si eso fuera poco, Ubisoft no escatimó en detalles: la niebla matutina, la nieve que se acumula en las ropas y sombreros, la destrucción de algunos materiales cuando se les dispara, etc.

No exagero cuando digo que muchas veces paré para prestar atención a algún detalle o para revisar alguna parte del mapa. Cada nueva zona tiene su estilo y está más o menos afectada que la anterior, y hasta se puede viajar por los túneles del subterráneo. La ciudad parece real tanto en su disposición como en su tamaño y eso no es poca cosa.

De renegados a psicópatas

Como suele suceder en muchas obras que tratan situaciones catastróficas, el problema en The Division no es el virus en sí, sino lo que la caída de la civilización genera en las personas. Si bien muchas escaparon o sobreviven a duras penas, nuestro agente de la división tendrá que enfrentarse también a las que supieron aprovechar la situación para obtener poder. En Manhattan conviven 4 tipos de enemigos que intentarán oponerse a nuestro progreso:

  • Rioters (criminales de poca monta que abusan de la violencia para sobrevivir)
  • Cleaners (ciudadanos que decidieron que la única forma de eliminar el virus es quemando a los infectados)
  • Rikers (criminales que aprovecharon el caos para escapar de la prisión de Riker y buscan vengarse de la sociedad)
  • LMB (mercenarios que se organizaron para obtener el poder de la zona liberada)

Estos adversarios no sólo se encontrarán en las misiones principales y secundarias, sino en situaciones de menor escala llamados Encuentros y también en eventos random en los que nos los encontramos patrullando la ciudad.

Es importante destacar que si bien la IA no es especialmente buena, se las arregla para sostener una dificultad adecuada sin recurrir a recursos “tramposos”. A medida que avanzamos en nivel y zonas, además de tener más vida y hacer más daño, los enemigos también comienzan a usar skills como los de nuestro personaje y se vuelven especialmente agresivos. Debido a eso, el jugador se ve obligado a usar el mapa y sus propias habilidades de forma inteligente, lo que hace que todo sea más entretenido.

The Division es un RPG/shooter en tercera persona que se basa en cobertura. Podemos escondernos en casi cualquier superficie y disparar o usar skills y gadgets desde ahí. Si la situación se pone compleja, trepar por sobre nuestra protección o movernos hacia otra es muy simple y permite sostener una versatilidad enorme en los muy frecuentes tiroteos.

Es justamente a la hora del combate que se nota que The Division es más un RPG que un shooter. Más allá de las habilidades que podamos desarrollar o la necesidad constante de mejorar nuestro equipo (y por consecuencia el daño y defensa de nuestro personaje), lo central es que los enemigos tienen puntos de defensa y de vida que iremos bajando. Esta característica, que muchos describen como “enemigos que son esponjas de daño” hace que dependamos menos de la habilidad de disparar que de las características de nuestros personajes. De hecho, para meter un headshot fatal no solo importa apuntar bien, sino tener la capacidad de hacer daño suficiente.

Los enemigos a veces montan escenas muy extrañas

Al completar misiones iremos obteniendo recursos y especialistas que nos permiten mejorar nuestra base de operaciones y, con eso, también desbloquear los skills, talentos y perks de nuestro personaje. Además de armas de fuego y vestimenta de combate, los agentes de The Division tienen bombas, escudos, medikits y otros dispositivos locos que agregan variedad al gameplay. Cada uno de estos recursos puede reconfigurarse en cualquier momento lo que permite que nos adaptemos a cualquier situación y grupo de juego.

Habilidades, talentos y ventajas

A medida que ganamos experiencia en el juego venciendo enemigos y completando misiones, se irán desbloqueando características que podremos aprovechar en nuestro personaje. Las Habilidades son funciones que podremos activar para generar un efecto inmediato, además de que cuentan con un período de cooldown para volver a utilizarlas. Por ejemplo una torreta que ataca enemigos, una granada detonable de forma remota o un área de curación para tus compañeros y vos, entre otras cosas. Los Talentos en cambio tienen un efecto disponible en todo momento, por lo general disparado por acciones de nuestro personaje. Un ejemplo podría ser la mejora de precisión en nuestra arma primaria al estar bajo cobertura, o mayor daño a los enemigos cuando una explosión afecta a un grupo de más de 2 soldados. En último lugar, las Ventajas son habilidades pasivas que tienen un efecto continuo, como por ejemplo aumentar la cantidad de experiencia ganada u obtener un mayor nivel de HP.

Las posibilidades de combinación de estos tres tipos de power-ups hacen que cada soldado pueda tener un enfoque táctico radicalmente diferente, algunos volcados más hacia la agresividad mientras que otros podrán tener un perfil mucho más defensivo y brindar soporte a compañeros.

La estructura central de The Division ofrece una experiencia no masiva que, si bien puede jugarse en soledad, permite equipos cooperativos de hasta 4 jugadores (la dificultad escala de acuerdo a la cantidad de jugadores). Las misiones principales, que tienen sectores específicos, parecen estar pensadas de acuerdo a estas variedades: más de una vez ofrecen caminos alternativos y disposiciones de terreno que permiten estrategias de grupo y cierta flexibilidad.

Gameplay y narrativa

Por su parte, el progreso de personaje es paulatino y va llevando al jugador de la mano. Al terminar las misiones de una zona los NPCs mismos nos dan una misión en la que sigue de acuerdo al orden de dificultad.

En el medio del mapa tenemos un grupo de sectores especiales llamados Dark Zones (zonas oscuras) que son lugares en los que las fuerzas del orden no han podido hacer pie. Es ahí donde el modo multiplayer aparece: además de NPCs agresivos compartiremos estos mapas con hasta 24 jugadores que pueden o no atacarnos. Cualquier ítem que encontremos ahí adentro está contaminado por el virus y debe ser extraído mediante helicóptero, lo que involucra que usemos una bengala y tengamos que esperar poco más de un minuto. Lo interesante es que todos en la Zona Oscura saben cuándo una bengala fue usada y por ende pueden ir a retirar sus propios ítems o robar los de los que llamaron la retirada. Esta situación puede llegar a generar tensiones muy interesantes.

Entrando a la Dark Zone

En cuanto a la narrativa, la historia de The Division no es especialmente original, pero encuentra formas alternativas de ser contada. Además de los diálogos con los NPCs importantes, tenemos miles de detalles e información agregada por toda la ciudad. Desde la evidencia que desbloqueamos en cada misión principal hasta grabaciones de conversaciones telefónicas y la radio que escuchamos en cada base regional, todo va contándonos la historia de una ciudad que sufre. De hecho, algunas grabaciones son especialmente duras de escuchar y ponen al jugador en una situación delicada.

Lo bueno de esta estructura es que es accesible de forma opcional y se va almacenando en un menú específico, en orden y clasificada por tipo de medio. Eso significa que buscar estos coleccionables tiene una motivación extra más allá de un trofeo o la experiencia que nos puede llegar a dar recolectar cada uno.

La Zona Oscura

Más allá de lo disfrutable que puede ser The Division, tiene varios puntos flojos que deben ser tenidos en cuenta. Lo primero que se nota es la cantidad de espacios vacíos. Quizá al comienzo no llama la atentción, ya uno está ocupado siguiendo misiones y conociendo los sectores de Manhattan, pero eventualmente las calles vacías empiezan a resultar un poco aburridas, especialmente en las zonas de nivel bajo en las que los encuentros random involucran enemigos fáciles de derrotar. Eso hace que los jugadores recurran al fast travel y sus tiempos de carga.

Además, a la larga muchas de las misiones secundarias y encuentros empiezan a parecerse demasiado, lo que inevitablemente lleva a la sensación de repetición monótona. Esto no recibe ninguna ayuda de la reutilización de algunos edificios; un pecado terrible teniendo en cuenta todo el amor que tiene el diseño de esta Nueva York abandonada.

The Division también sufre de algún glitch y bug ocasional que hace que nos quedemos trabados en una parte del mapa o que los NPCs ataquen enemigos que no están cerca. Dentro de estas cuestiones encontré algunas misiones secundarias que por errores circunstanciales no se pueden completar.

El problema más grave en este momento es el final de juego. Cuando llegamos al nivel máximo y desbloqueamos todas las mejoras de base, empieza la carrera por mejorar nuestro equipo mientras esperamos contenido nuevo. Esto se logra mediante incursiones en la Zona Oscura y haciendo misiones diarias (que son las mismas de la historia pero en modo difícil). Por ahora, estas opciones no son suficientes y eso puede dañar mucho a la base de jugadores activos. Por un lado, la cantidad de quests que califican como diarias es muy baja, lo que inevitablemente puede cansar muy rápido. Por otro, las zonas PvP no están funcionando como deberían. En su estado actual, atacar a otro jugador no ofrece ningún tipo de ventaja en comparación con el costo que puede tener, lo que hace que toda esa tensión genial del comienzo vaya desapareciendo rápidamente. Los únicos que se arriesgan al combate entre jugadores ahora son los trolls por lo que ir a buscar mejores ítems se convierte en más de lo mismo.

Final de juego

Este nuevo título se sostiene en un gameplay bien hecho que se desarrolla en un paisaje sinceramente sorprendente. Después de casi 50 horas de juego sigo admirado por la calidad visual del mapa y de todos los detalles que, sin ser necesarios, aportan muchísimo a la experiencia general.

La sensación de progreso no está solamente en subir de nivel y encontrar mejores armas, sino que el mismo mundo del juego nos acompaña. A medida que uno cumple con los objetivos inmediatos y las mejoras de la base, empiezan a aparecer cambios que, si bien ínfimos, ayudan a otorgar una sensación de éxito muy efectiva.

A la par, la historia de The Division logra establecer puntos muy variados. Así como no se toma demasiado en serio y nos obsequia diálogos graciosos o directamente ridículos, también plantea cuestiones profundas y serias que, para no spoilear, voy a comentar más adelante. Hay contenido para todos los gustos.

Lo que definirá realmente el éxito de The Division es el incremento del contenido de final de juego. Ya fueron anunciadas expansiones que pueden aportar la variedad necesaria. Si las misiones diarias en nivel difícil son bastante complicadas y requieren algo de trabajo en equipo, es seguro que la inclusión de raids va a sacudir a los que ya llegamos a los niveles más altos. De la misma manera, es necesario que se le dé más importancia y una lavada de cara a los elementos PvP.

Más allá de cualquier duda que se pueda tener sobre el endgame, The Division tiene gusto a cosa nueva. No importa si utiliza elementos de otros géneros y juegos, la conjunción de diseño y gameplay resulta, en varios niveles, una bocanada de aire fresco. Es muy grato ver que una empresa que nos tiene acostumbrados a franquicias largas y repetitivas se anime a algo tan arriesgado y la verdad empezó bastante bien: The Division tiene mucho potencial pero depende esencialmente de lo que venga en sus próximos updates.

 

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Todo lo que es PC y PlayStation 4 termina cayendo en sus manos tarde o temprano. Dark Souls, Mass Effect, Battlefield y los viejos clásicos de Black Isle son su debilidad. Eso y las Steam sales.
  • Ani Albano

    Hola, solo vengo a decir que amo este juego, me hice adicta y ahora necesito rehabilitación, todo por culpa de ustedes. Gracias, la radio está buenísima! (?)
    Hablando fuera de joda, es una inmensa redención de Ubisoft, todos lo mirabamos sin creerle y terminó siendo un gran juego con una premisa sumamente interesante, lo cual me pone muy contenta. Creo que The Division es una de las patadas iniciales para lo que será un gran año en material videojueguil 😀

    • Glgh

      Posta que este año promete. Y The Division, más allá de algún defecto o desbalanceo me está dando mucha satisfacción. Inesperado que Ubisoft haga algo que no se parece a algo anterior. Espero que lo sostengan interesante y con suficientes novedades.