En esta vida he jugado muchas cosas y de muchos géneros variados: juegos difíciles, frustrantes, torturadores y excesivamente injustos. Me he pulido como jugadora y he aprendido a tomarme las cosas con calma y ser paciente… pero nada de lo que pasé se compara con mi corto año en el mundialmente conocido, amado y odiado League of Legends.

Creo que ya todos saben más o menos de qué se trata el LoL, pero ante la duda les explico que es un MOBA o Massive Online Battle Arena. Uno de sus modos enfrenta dos equipos de cinco campeones cada uno y la idea es destruír la base del enemigo atravesando diferentes instancias en las que hay torres de defensa. A las bases se accede por tres líneas: arriba, medio y abajo, y en el medio está la jungla donde se encuentran otros enemigos neutrales.

Así comienza la batalla en la que cada uno pone a prueba sus habilidades y en la que el trabajo en equipo es muy importante… repito… el trabajo en equipo es muy importante. Sí, es difícil de entender esto último. No se preocupen, porque fue exactamente lo que me terminó de romper la paciencia e hizo que pierda la cordura al punto que un buen día terminé desinstalando el juego sin mirar atrás.

Para algunos – como yo – el LoL es una droga. Hace mal, lo sabemos, pero queremos seguir jugando. En el momento en el que nos encontramos en nuestro pico de rehabilitación, de repente nos damos cuenta que estamos hablando de él y vuelven las ganas de jugar. Resulta que cuando uno lo describe parece todo muy inocente e interesante, pero se sabe que la comunidad del LoL, sobre todo la de Lationamérica, es una de las más tóxicas que existen – al menos era así en la época en la que yo jugaba -.

Todo comenzó en el año 2012 cuando un grupo de amigos me arrastró a un tórrido romance con League of Legends. En esa época, el server de LAS aún no existía y, acarreando un ping astronómico, jugábamos en el de Norteamérica. Al principio me las arreglaba con los campeones de rotación – los disponibles gratuitos cada semana -, e iba tanteando maneras de jugar para encontrar la que diera en el clavo con la mía. Me dí cuenta de que ser carry era lo que mejor se me daba, así que empecé a pedir siempre la línea de abajo y hacer lo que mejor podía para llevar adelante la partida. Tengo que confesar que cuando sos level bajo te divertís mucho, o al menos yo lo viví así.

El problema surgió cuando empecé a subir, a comprar campeones y a intentar pulirme. Fue solo cuestión de tiempo para que los insultos y una especie de tortura psicológica surgieran tanto en el chat como en mi grupete de TeamSpeak. Justo para ese entonces se abrió el server de LAS y decidimos pasarnos para tener menos ping y poder hacer las partidas más dinámicas. Oh, el horror…

De más está decir que no es buena idea poner a competir a argentinos contra chilenos, o argentinos contra uruguayos, o argentinos contra paraguayos o argentinos contra quien sea que tengan que competir. Las partidas eran una batalla campal de insultos y al más mínimo error cometido se volvía una masacre de burlas y reportes que bien podían llevarnos al baneo. Yo, en mi mundo, seguía divirtiéndome, pero llegaba un punto en el que los abandonos – cuando un jugador se va de la partida a la mitad – se volvían cada vez más frecuentes. Y ni hablar de gente que pedía líneas para terminar dándole de comer en grande al enemigo – esto implica que prácticamente se dejaban matar o cometían errores totalmente pavos que los llevaban a la muerte -.

En cierto punto decidí que la mejor opción era ayudar a los novatos; entraba en partidas de equipos de players contra bots para aquellos que recién se iniciaban y querían probar campeones. Mi asistencia me otorgó un ribbon – una condecoración que daba el juego por buenos puntajes que te daban tus compañeros – llamado Great Mentor. Lástima que cuando volví al juego normal, de tantos reportes a mi equipo en general, me terminaron sacando el ribbon y también ese pedacito de alegría que había logrado con tanto esfuerzo.

La verdad es que nunca fui tan buena como hubiese querido. Una parte de mí se aterraba muchísimo cuando empezaba la batalla y aunque tuviera buenos supports, siempre me mandaba alguna macana. Nunca voy a olvidar una partida en la que terminé con 0 kills, 0 muertes y 0 assist, una cosa que parecía prácticamente imposible hasta que, bueno, lo logré yo.

El día en que empecé a preocuparme por mi salud mental fue cuando grité e insulté tanto al headset que mi esposo me tuvo que venir a decir que me calmara porque me estaba escuchando todo el edificio. Creo que nunca en mi vida insulté tanto ni dije tantas malas palabras como en ese fatídico año que me dejó con el “síndrome del mal perdedor”.

De todas formas, nada de esto implica que League of Legends es un mal juego. Supo ser un sucesor del DotA 1 de manera modesta; es un juego que divierte muchísimo en sus mejores momentos y enloquece en los peores. Claro que tiene sus altibajos, sus momentos de tensión y frustración, pero también otorga momentos de gloria por cada victoria. Incluso se disfruta mucho si se pierde una partida que fue buena tanto para nuestro equipo como para el adversario. Lo que hacía falta en el momento en que yo lo experimenté era un poco más de buena vibra para que todos pudiésemos jugar mejor y más tranquilos.

La realidad es que trolls siempre va a haber, no importa el juego que estés jugando: gente que solo quiere pincharte los nervios o gente que se cree que puede dominar al mundo desde su computadora jugando un MOBA. La clave está en saber ignorar a estos individuos y hacer lo mejor por uno y para el equipo. Creo que así es como damos con la raíz de la diversión. Muy a pesar de que el LoL es un juego muy bastardeado – y aún no logro entender bien el porqué -, es entretenido, dinámico y, quieras o no, si te interesa te termina atrapando.

Creo que al día de hoy muy pocos juegos pueden escapar de la toxicidad de sus comunidades online. Hay pocas cosas que le den más poder a los trolls que refugiarse atrás de un monitor. De todas formas, si se hacen oídos sordos a esas personas, si se ponen ganas y si se lo toma como lo que es, League of Legends, así como Dota 2 o Heroes of the Storm – hermanos del mismo género – pueden dejarnos muchas cosas buenas. No por nada las competencias a nivel mundial mueven millones.

Ahora discúlpenme, me acabo de descargar el juego y creo que necesito jugar un rato.

  • Alan Guts

    Buen análisis y demuestra un poco de lo toxica que es la comunidad realmente, por mi parte el día de hoy, cualquier partida que juego, elijo jugar con todos los otros players muteados, los de mi team y los del team contrario, me di cuenta que es mas “sano” asi. Si hay un AFK y bueno, cosas que pasan..

    En fin, como decís vos, el secreto esta en como se lo toma cada uno, yo lo juego para divertirme y pasarla bien, en otras palabras, me importa poco lo que pase después, aprendí a tomarlo como un juego.. 🙂

  • Roy

    Personalmente me da mas bronca cuando no me salen las cosas y me ganan la linea de manera boluda, o perder alguna kill o una tf por culpa de ms altos (tengo un internet bastante de meirda).. me saca mas eso que los demas, despues de 4 season ya te acostumbras a que te puede tocar algun flamer niño rata pajeritens “gg izi” y o lo muteas o ignore o alguna que otra forreada con estilo, todo depende el dia.
    Es verdad que jode perder una promo por culpa de los demas, pero bueno yo lo tomo con soda.. es un jueguito. y si no se puede tomarlo asi, cerrar el cliente y mañana sera otro dia. La onda es jugar con tu grupito de amigos y cagarte de risa que despues de todo esa era la idea del jueguito,

  • Javier Mokritzky

    Adelanto que no juego LoL o DOTA o MOBA por que no me gustan (o SOMA pero por otros motivos), pero me encantó tu análisis de la experiencia del juego, porque se siente como la crónica de una periodista que pasó un año de corresponsal en Irak junto con los marines.
    Obviamente la crónica termina con la periodista volviendo con Desorden de Stres Post Traumático.

  • Mato

    Aaah, good ol’ League of Legends. La única manera de jugar bien era con mi team armado, si no, era insoportable. Tuve una experienca bastante parecida a la tuya Ani. En mi caso, me cansé de la cantidad de veces que tuve que bancarme puteadas de compañeros de equipo, abandonos, pick de posiciones que uno cantaba antes, entrar a partidas donde les pintaba ir con 5 carry, peleas entre gente de distintas nacionalidades, gente que usaba a Teemo (sobre todo)… todo lo que nombraste. Por lo menos en esos momentos me divertía poniendome yo en modo troll y haciendo cosas como “CARRERA AL NEXUS”.
    Trolls hay en todos lados, y siempre va a haber. Pero algo que hace que el LoL tenga más que el resto de los juegos es la accesibilidad: es gratis. Cualquiera puede bajarlo y jugarlo sin poner un mango.
    Aún así, a veces dan ganas de volver…

  • LOL: MOBA for babies jajaja

    • Ani Albano

      EHHH EHHHH! Vamo’ a calmarno’! 😛

      • EHH LIVERTA DE EZPREZION AMEA! jojojo no, no me gusta nada, es muy para niños. Vos jugabas Dota hacé una nota de Dota 2 😛

        • Ani Albano

          Está en el tintero, porque es un pedazo de nostalgia ENORRRRRME.

  • Omeguis

    Muchas veces me dijeron de jugarlo, y ya sabiendo esto de que la comunidad es un toque agresiva no me quise ni meter! Además de que seguro me re envicio y pierdo horas que podría invertir en hacer algo productivo o jugar otros juegos por supuesto :V
    A qué viene la toxicidad de la comunidad? Onda Ragnarok Online era todo amor y corazones, al menos cuando yo jugaba! Es el género? jajaja

    • Roy

      No jugue RO pero el L2 era muy similar al LoL, la gozada / gastada que te comias por chat shout cuando te ganaban un pvp o perdian un asedio. Mucho puterio, pica entre clanes, matar chabonsitos solo por que tenian la banderita de otro clan, gente que afanaba en un clan y se iba a otro con todas las cosas choriseadas.
      Life sucks.

  • Capel Argonar

    No jugue lol,dado que los moba no me atraen.Prefiero los mmo.En estos tambien se suele ver este tipo de comportamientos,igual en los multiplayers.El punto sigue estando en la gente,mas no en los juegos como tal.La idea de base de los multiplayer o juegos que busquen competencia,es apuntar al ego de las personas.Y bueno,de ahi en mas… es facil que se termine en insultos y ataques de todo tipo.
    Lo que mas resaltaria es que,por eso mismo,la gente prefiere jugar en sus grupos:amistades-conocidos,o algun circulo “controlado”. Dado lo mal que nos relacionamos los seres humanos,entonces,se necesita de poner unas ciertas condiciones en las cuales no arruinarte la experiencia que quieras tener.

    Recuerdo cuando salio el video del Rainbow six Siege nuevo,donde se comentaba que,la manera en la que jugaban el dicho video,no es la usual entre las personas en general (el trato y la colaboracion).Y es obvio,si siempre brilla la falta de respeto y la union con el otro.Se esfuerzan mas en competir y buscar “ownear”/pasarlo por encima,etc. Lo tipico como en el futbol: no disfrutan del partido.Disfrutan de ganarle al otro y humillarlo (y se creen vivos por eso).

    Lo toxico viene de pretender sacar lo peor del ser humano… y claro.. si apuntan a valores negativos.. no esperen encontrar lo opuesto precisamente.
    Uno tiene que ser conciente de que quiere experimentar y en que se va a meter.