Todos tenemos estilos de juego diferentes, sin ser mejores ni peores. También dependiendo de nuestro estado de ánimo, niveles de ansiedad, cansancio, stress, podemos reaccionar distinto ante los estímulos, como por ejemplo el Boss, el jefe de un nivel o del final de un juego. Así como la final del Tomb Raider me puede haber resultado extremadamente fácil, para otro puede haber sido un suplicio. Cuando me costó terminar el GTA IV – que no era difícil, pero no podía lograr hacer el salto con la moto – lo colgué cuatro meses hasta tener ganas de hacerlo de nuevo.

La cuestión es que podemos tener nuestro Viernes 13 con pronóstico de lluvia ácida, compuesta por vómito de Reptile y clavos oxidados, y Justin Bieber sonando de fondo. Quizás un día muy casual en el que te decidiste a volver a intentarlo, te sentás, respirás, chocolatada en mano – cerveza si es de noche, fernet si sos Gastón Holtzman -, y volvés a intentar sin la más mínima esperanza de que el universo se redima y deje de hacerte sufrir.

Una de estas experiencias memorables fue la final del God Of War: Ares. Me acuerdo y me desespero. Lo habíamos empezado con mi novio – no recuerdo si en normal o en hard – porque cada tanto nos gusta compartir un single player. Habíamos jugado todo el fin de semana, pero a las 22 hs del domingo Germán se fue a dormir. Yo seguí porque estaba determinadísima a ganarle. Las primeras veces no estuve ni cerca. Era como si el juego se riera en mi cara diciéndome específicamente: “¿te acordás cuando te entrené por siete horas para usar y mejorar tus propias armas? YA NO LAS TENÉS PORQUE YO SOY RE GRACIOSO”.

Con la diferencia de que yo NUNCA pude hacer 40 hits.

Habrán pasado doce intentos cuando empecé a insultar sin parar. Cinco intentos más cuando empecé a querer romper el control de la Play. Ya había roto uno para la PC una vez, después de una pelea de Street Fighter y no quería que pase de nuevo. Cambiaba de posición, respiraba de otra manera; no importaba qué hiciera, todavía no podía ganar. A veces seguía adelante y llegaba hasta la segunda pelea con Ares. Llegué a desarrollar un sexto sentido que me hacía volver a cargar el último checkpoint antes de pasar otra vez por la deshonra de ver la pantalla que dice “You Are Dead”. Cada tanto estaba muy cerca de la victoria, lo que me cargaba de la adrenalina necesaria para seguir. Después de mucho pelear, de muchos nervios y mucha bronca, estuve a cuatro golpes de ganar. La consola se detuvo. La imagen se congeló. Todavía tengo la imagen grabada en mi cerebro: la pantalla mostraba un conjunto de orbes azules que había soltado Ares y estaba a punto de golpearme con uno de los cuasi-brazos que salían de su espalda y yo ya estaba preparada para cubrirme, pero la consola se tildó. Me pasé dos minutos mirando la pantalla hasta que no lo soporté más. Empecé a llorar. Lloré literalmente de frustración. Eran las cuatro de la mañana y me fui a dormir.

Llegué a desarrollar un sexto sentido, que me hacía volver a cargar el último checkpoint antes de pasar otra vez por la deshonra de ver la pantalla diciéndome “You Are Dead”

Otro ejemplo como este es bastante más reciente. Participaba de otra página y me habían dado para hacer la review del PixelJunk Shooter Ultimate. Excelente juego, un shooter multidireccional con algunos toques de puzzle e interacción de partículas. Muy divertido. Llegué relativamente rápido a la final. Los jefes eran variados y con algunos minutos de mirarlos actuar podías determinar la forma óptima de ganarles. Sin embargo, cuando intenté ganarle al último de ellos no pude. Entregué la review, pero yo seguí. El juego me gustaba mucho.

La particularidad de este último Boss son sus ataques: dos son insta-kill, tres te dejan con muy bajas probabilidades de sobrevivir. Para ganar hay que pegarle en partes específicas de su cuerpo mecánico que se van iluminando por turnos. Los turnos son aleatorios y, muy frecuentemente, la parte iluminada puede ser del lado contrario en el que estamos posicionados. Siempre me pasaba algo distinto: a veces mi lenta reacción no ayudaba, en otras ocasiones algún encontronazo casual con una partícula que sobrecalentara la nave me llevaba al borde de la derrota y se combinaba con un pequeño láser desafortunado que pasaba por ahí. Intenté muchas veces terminar. Usé muchas estrategias, todas siempre mías porque soy testaruda: yo no busco cómo se hace. Le gano yo o no le gano nunca.

Vos…. VOS…..

Durante el fin de semana que pasó volví a intentarlo. Fui muy lentamente, porque hacía mucho tiempo que no lo intentaba y porque no quería morir a causa de mi torpeza. Tres intentos: cuatro horas sin parar. Estuve tan cerca de ganar que literalmente era un pixel de la pantalla el que mostraba su barra de vida. Sin embargo, me alcanzó el remanente de una explosión: insta-kill. Dos veces estuve no alcancé la victoria porque no podía lograr que expusiera la última parte iluminada de su cuerpo. Era como si el juego supiera que yo estaba ahí y que a menos que yo me moviera a un punto muy poco estratégico de la pantalla, lo que minimizaba mis chances de pegarle si exponía el último punto, no se mostraba. En la segunda ocasión, el juego se buggeó: ALF:0N50 estaba convencido de que el taladro que le había destruído era el izquierdo y no el derecho y seguía levantándolo sin sentido.

Hoy volví a intentar y cuando ya faltaba un décimo de su barra de vida, un desafortunado chorro de una especie de petróleo imantado sobrecalentó la nave y no pude escapar. Choqué contra uno de sus brazos y morí. Nunca me provocó los mismos sentimientos que Ares, pero me inspiró para escribirles estas líneas.

Quizás algún día pueda terminarlo y ese día correré por las calles al grito de “CHAU ALFONSO!!”, con la PS Vita en alto. Será la victoria más grande del mundo, donde tendremos juegos de azar y lluvia de dólares . Mientras tanto, contame vos: ¿Quién fue tu Ares? ¿Quién te hizo romper tu joystick, tirar la taza, golpear la mesa o llorar de indignación? No tengas miedo, todos somos humanos, tenemos nuestros días y, como somos todos distintos, debilidades variadas.

  • Franco

    El primero que se me viene a la mente es el Senador Armstrong del Metal Gear Rising de los genios de Platinum, porque, además de ser muy jodido, la dificultad era muy elevada para lo que venia siendo el juego. Estuve como una semana si mal no recuerdo. Además de ser una pelea larguísima, con distintas mecánicas. Un jodido como todo político (?).

    • Me gusta que los primeros comentarios hayan sido sobre juegos que no son de la saga Dark Souls :P.
      ¿Durante esa semana intentaste todos los días? Yo a veces cuando más seguido intento, menos me sale. Me acuerdo que eso fue lo que me pasó con la final del GTA IV. No me salía hacer el salto de la moto de la última misión, se me escapaba siempre. Después de intentar varias veces todos los días, lo terminé colgando por meses hasta que intenté un día y salió casi solito :P.

      • Franco

        Sí, fue durante toda la semana. Tenes razón, cuando las cosas no salen tenes que cortar un tiempo y luego volver.

    • Lokaso

      A mí me costó una buena cantidad de intentos por mi constante manqueadan a la hora de partir el bloque que requiere un corte preciso en partes específicas de la pelea, pero le gané en la misma sesión que jugué el tramo final.

  • Trimebutina

    Esto fue hace mucho mucho tiempo, cuando los jefes no eran mas que un puñado de pixeles. No se si era difícil, pero para mi fue imposible. Se trataba de uno de los jefes finales del Duke Nukem 3D. Una especie de rana gigante, con lanzamisiles en las manos y que te podía matar de un pisotón! Le dispare con todo lo que tenia, hasta quedarme sin municiones, y solo poder usar la pistola (tenia municiones infinitas). No se cuanto tiempo estuve intentando sin éxito, pero recuerdo que fue mucho. Lo mas frustrante de todo es que jamas logré hacerlo. Un día vino mi primo a casa, le comente lo que me pasaba, se sentó en la pc y lo mato en el primer intento.
    Rana extraterrestre… TE ODIO!!! Sabelo!!!

    • NUUUUUU ESO ES LO PEOR DEL MUNDO. Cuando encima alguien viene y lo hace sin esfuerzo. SIN NADA DE ESFUERZO. Vos podés haber estado intentando todo el siglo, pero…. dos minutos…. PUM. Es horrible.

  • Damian Djibilian

    No es un jefe, sino una misión del GTA vice city. La misión dildo dodo es una de las peores torturas que puede existir.
    Imagínate jugar al superman64 en el GTA con un avión inmaniobrable y que haga que repetir una misión un chrillon de veces y que todo sea más horrible que tomar mate con leche fría.
    Querés dark souls? Capra Demon, enough said.
    Querés odio? Sacar el trofeo platinum en el Isaac rebirth.
    Querés tang? No te lo mereces

    • AJAJAJAJAJ. Me dijiste Superman64 y entendí todo :'(. Shoro mentalmente por vos. Me ha pasado de tener que repetir misiones de GTA por cosas así y generalmente me quería cortar las dos manos con hilo dental.
      De Dark Souls no se porque creo que todavía no me armé de la entereza mental para afrontar lo que puede ser un juego que me lleve a llorar lágrimas de unicornio. Me gustó mucho el Bloodborne y arranqué por ahí. Y todavía no putee tanto. Creo que me preparé emocionalmente para morirme y eso me hizo más fuerte XD.

      No puedo tomar tang porque tiene azúcar so THE JOKE IS ON YOU… Pero traeme brownies… QUIERO BROWNIES D:

  • Maxi Aranda

    Cuando me dicen que cualquier Jefe de Dark Soul son un parto de vencer me acuerdo de El contra, mega man, Castlevania y lloro, ahi si que sufri como un condenado.
    Yo el que mas recuerdo, no se si es un “boss” hecho y derecho, pero por el tiempo que me llevo y la sensación que me transmitió una vez superado, fue en el Captain Tsubasa el partido contra Argentina en Cuartos de Final, me costo mas que la final con Brasil

    • De cuando éramos grosos en el fútbol y nos programaban en modo dios en los juegos de fútbol 😛

  • Omeguis

    Ese del Pixeljunk coincido es re difícil!
    Yo tuve un par de situaciones así:
    1) Las challenges de los dioses en el GoW III, creo que este era el que tenía las peores. Había una challenge de tener que aguantar en una plataforma pequeñísima ataques de enemigos re zarpados. Tras aguantar como seis minutos tenés que saltar hacia un punto bastante justo. Pero bueno lo difícil es aguantar mientras esa plataforma asciende! Lo peor es que todos esos desafíos no tienen checkpoints ni saves intermedios, por lo que hay que pasarlos todos de una sentada. La primera vez que los hice tarde más de seis horas!

    2) El coloso nro 3 de Shadow of the Colossus en Hard Time Attack. Hay miles de videos y gente consultando cómo carajo se pasa, porque es una mezcla de mastery con mucha mucha suerte. En total de las horas que habré intentado creo que fueron más de quince… :S Y el día que lo logré, lo hice con un minuto de sobra. Inexplicable.

    • Encima en esos challenges de mierda, si saltaste mal por un pixel y medio te querés cortar los brazos 🙁

  • Lokaso

    Yo todavía tengo en hiatus al Demon’s Souls debido a un par de bosses que me tienen bastante frustrado y me da pereza ponerme a levelear para pelearlos. Fuera de ello que me acuerde ahora, 3 de los 4 jefes opcionales del Rogue Legacy se me hicieron imposibles de matar…