En el amanecer de nuestra historia como jugadores, la idea de que todo iba a evolucionar y cambiar hasta la forma en la que lo vemos hoy en día era prácticamente inexistente. Nos sentábamos en nuestras viejas consolas y PCs durante horas sin tener idea de que, en cierto punto, ese cambio iba a ser sumamente drástico. No imaginábamos tan claramente que aquellos pixeles y/o polígonos iban a llegar a tener un realismo tal que iba a terminar sorprendiéndonos.

La humanidad juega desde sus comienzos; si bien no de la misma forma en que lo hacemos ahora, el ánimo lúdico se enfocaba en cosas más cotidianas, por así decirlo. Los juegos de mesa y los juegos enttre personas eran un hecho común. La búsqueda por el entretenimiento y la distracción del día a día era intensa y fue gracias a eso y al avance de la tecnología que terminamos teniendo la capacidad de adentrarnos a mundos fantásticos sin necesidad de movernos de nuestros cómodos hogares.

Aunque quisiéramos creer que los videojuegos son mucho más antiguos, fue recién en el año 1940, con la aparición de la supercomputadora ENIAC, que se intentó programar las primeras partidas de ajedrez. Recién en los años ‘60 apareció lo que evolucionó a ser los juegos modernos. Pero esperen, porque fue ni más ni menos que el Pong, en los años ‘70, el que le dio la patada inicial a la industria como la conocemos hoy en día.

Más allá de los tecnicismos y de toda esa maravillosa historia – que es demasiado larga para que entre en un post, lamentablemente – lo que me interesa remarcar es cómo los juegos fueron evolucionando con nosotros. Quizás los más grandes pueden remontarse a las épocas del Pong y ciertos arcades y plataformas que eran muchísimo más básicos que los títulos que jugaron aquellos cuya primera consola fue una NES o un Sega. Creo que todos nosotros pudimos jugar un clásico como Space Invaders, pero desde el punto de vista de alguien que ya estaba en el mundo de los 8 bits, es una experiencia que se tira a menos porque ese paso evolutivo ya lo pasamos. No pudimos ver qué pasó entre medio sino que, apenas empezamos a jugar, ya teníamos todo al alcance de nuestras manos como para repasar esa historia de forma veloz.

Particularmente, la magia de los 8 bits llegó a mi con el Famicom y fui saltando etapas más rápido de lo que tuve tiempo de notarlo. De todas formas, sí recuerdo la fascinación que me generaba ver tantos colores en pantalla y divertirme con la simpleza de aquellos maravillosos juegos – que hoy en día siguen sin aburrirnos: siempre que tenemos la oportunidad volvemos a jugar un Mario sin remordimientos -. Con el salto a la PC muchos quizás no hayamos notado la diferencia probablemente porque todavía éramos chicos. Particularmente, el impacto más grande que sentí fue en el momento de tener un Sega y ver cómo habían cambiado las formas. Esos mismos colores que nos habían sorprendido, el hecho de poder ver los contornos mucho más definidos; para los ojos de un niño era normal que pensáramos que eso era más realista de lo que realmente podía ser. El mundo de la imaginación infantil es sorprendente.

Después llegó la época de los polígonos y de no poder creer que algo se viera realmente más realista, valga la redundancia. Recuerdo estar jugando Quake 1 y no poder procesar del todo lo que mis ojos veían; me parecía simplemente maravilloso y mágico, hasta inhumano – en el sentido de ¿pero cómo corno lograron hacer esto? -. Hoy vemos ese clásico indiscutido y, si bien no es un juego que envejeció hermosamente, sigue siendo muy genial para la tecnología del momento y para la experiencia de un niño.

También era fantástico ver a Lara Croft tan “humana” y definitivamente espectacular echarle mano al Mario 64 y su abandono del estadío plataformero tan característico de él. Creo que cuando uno crece de la mano de algo, no se da cuenta de lo mucho que cambia hasta que se detiene un momento a pensar, o es lo suficientemente adulto para darse cuenta que el paso del tiempo tiene repercusiones. Si hoy me pongo a jugar al House of the Dead estallo en risa por ver los polígonos amorfos que se arrastran por la pantalla, pero eso no significa que el juego no me guste más, sino que hay diferentes tipos de envejecimiento y, en este caso en particular, no fue muy bueno que digamos.

Ya hace muchos años que jugué Vampire the Masquerade: Bloodlines por primera vez y cuando volví a dedicarle algunas horas, hace no tanto, el juego maduró de una forma muy bella. Se lo ve un poco tosco, pero créanme que es lo de menos porque su jugabilidad es imbatible y ni hablar de la historia.

Crecer junto con la evolución de los videojuegos nos dio un factor nostálgico que las nuevas generaciones no van a sentir tan fuerte como lo sentimos nosotros. Claro que si hoy en día le mostramos a un niño un Mario, va a querer jugar por el ánimo lúdico que mencioné anteriormente. De hecho, quizá un juego más complejo no le llame tanto la atención. Podríamos decir que implantar ese factor en generaciones más jóvenes es posible y debería hacerse por muchos motivos: no solo incentivar al pequeño jugador para que aprenda muchas cosas jugando, sino también que, cuando sea más grande, valore cómo la industria creció y evolucionó, tal y como lo hacemos nosotros.

Lejos estamos de los 8 bits del pasado, por más que se sigan haciendo juegos de esta índole y siguen siendo tan entretenidos como lo eran en su momento. No podemos dejar ir lo que nos dio el pie para empezar a jugar y seguramente sería terrible cortar de raíz la razón por la que hoy nos volvemos locos por los juegos.

Ponemos en pantalla el Pong, junto a él, pongamos un The Order 1886 y admiremos en silencio lo que la tecnología y la humanidad hizo por nosotros y dejémonos sorprender un poco por cómo las cosas cambian. A la par, podremos ver cómo tuvimos la oportunidad de crecer paso a paso con esos cambios. El factor de admiración y fascinación está latente en todos y cada uno de nosotros y los videojuegos, sean viejos o nuevos, son parte de nuestra vida así como también de nuestra historia.

  • Christian da Silva

    Gran nota que me traen muchos recuerdos de mis primeros pasos en el mundo de los juegos.Mi primer acercamiento fue la gran colecovision.Tenía 3 juegos y eran increíbles.El gran salto lo vi en los arcades y despues en mi pc.Hoy en día el GTA o fifa o el mismísimo battlefield tiene graficos increibles,casi reales.Pero seguimos eligiendo al mario,al excitebike o el pacman.Hay algo en los 8 bits que atrae.La musica? ,los graficos?. o será la dificultad del juego?.No lo se.Gracias ani por tan hermosa nota.Volví a mi niñez al menos un ratito.

  • Alan Guts

    Excelente articulo. Me vino un re flashback a la cabeza jugando al Tomb Rider con escasos 12 años y pensar, noo wacho, mira esas tetas.. jajajaja.. 😀