Hace un tiempo, hablando sobre el player versus player en Dark Souls 3, un amigo me dijo: “los fantasmas rojos son las escoria de Dark Souls, todo el mundo sabe eso”. Si bien es cierto, uno lee esa frase y piensa que está diciendo algo negativo sobre esos invasores de mundos, pero en realidad no es (tan) así. El tema es que la interacción entre jugadores en este último título excede todo lo que habíamos aprendido hasta el momento y eso requiere que redefinamos algunos conceptos

Con esta entrega final de la saga Souls, From Software decidió orientar todas las covenants (o pactos) en relación al componente multiplayer. Fue una decisión importante que reformuló una gran porción de la experiencia de juego. En Dark Souls 3 las probabilidades de que nos encontremos con otros jugadores en nuestro mundo (aliados y enemigos) son altísimas.

Una evidencia innegable de la intensa actividad multiplayer de Dark Souls 3.

Si bien determinar si esto es algo bueno o malo depende del punto de vista personal, hay una cuestión que me parece innegable: el player versus player en Dark Souls 3 es definitivamente el más interesante y divertido de toda la saga. Esto se debe no sólo a lo mencionado sobre las covenants (y que muchos de los trofeos/achievements empujen a poblar el modo multiplayer) sino a que la variedad de armas, armaduras, hechizos y recursos es mejor que nunca. Y además de todas estas opciones para definir estilos de juego están las habilidades especiales de cada arma, que pueden ser determinantes en muchos casos.

Por todas estas cuestiones, por primera vez en toda mi fanática historia de esta saga decidí probar el modo multiplayer. Suelo jugar solo, es parte de lo que considero la experiencia ideal de todos los Dark Souls, pero una vez recorrida una zona empecé a hacer pequeñas incursiones tanto de cooperación como de invasión. Después de muchas horas y muchas peleas la conclusión es que el PvP en la este último título Souls es un camino áspero, dificil y muy frecuentemente divertido.

Antes de hablar de la experiencia en sí, cabe aclarar algo: es entendible que las invasiones y el player versus player en general no sea del agrado de todos. Los invasores tienen por objetivo eliminar al anfitrión, lo que básicamente incluye – muchas veces – cortarle el progreso y hacerle perder las almas que había juntado. Eso hace que se generen animosidades muy intensas con respecto a la actividad de PvP. Los fantasmas rojos son la escoria. Por suerte, Dark Souls 3 incluye muchas formas de evitar ser una víctima de estos visitantes indeseados, que van desde usar items para que los enemigos del mundo los ataquen e invocar fantasmas defensores hasta jugar offline.

Uno de los recursos para salvarnos es usar un ítem que nos camufla con el entorno.

Lejos de abogar a favor o en contra de las voces sobre este tema, es importante recordar que este elemento de gameplay está puesto ahí intencionalmente por los creadores de Dark Souls. En muchos casos su actividad está integrada en el lore y son un nivel más de dificultad agregada al juego. Los fantasmas rojos, azules y amarillos se han convertido en un ícono de los que es la experiencia Souls.

En todo caso, lo mejor de todo esto es que genera una variedad de situaciones, soluciones y recursos que varían enormemente para cada jugador y que, al final de cuentas, son un espejo maravilloso de lo que puede ser la comunidad de Dark Souls. A los ejemplos me remito.

Honor

Hay dos zonas – que no voy a nombrar para no spoilear – que son defendidas por covenants territoriales. Eso significa que cuando un jugador con ember activa y online pasa por ahí, hay grandes chances de que un protector sea invocado para eliminarlo. Paseando por una de esas fui invadido no por uno sino dos fantasmas borgoña (o lo que sea, solo puedo nombrar 5 colores). En vez de atacarme los dos al mismo tiempo, uno se sentó a mirar mi pelea con el primero y recién cuando gané ese combate se levantó para enfrentarme. Hay un respeto mutuo entre jugadores que se ve exacerbado por el silencio y el uso de gestos. Eran dos caballeros.

La comunidad de Dark Souls no necesita palabras.

El honor es algo inefable. Cuando uno ve el cartel que indica que está siendo invadido hay muchas cosas que uno puede hacer como volver hasta una hoguera así morir no nos genera tanta pérdida, cambiarnos a un equipo más orientado a PvP, usar un item para escondernos, cerrar el juego o seguir y enfrentar lo desconocido. Lo que no se puede hacer es confiar ciegamente en que ese ser alienígena va a actuar de forma caballerosa.

A pesar de eso, es innegable que muchos jugadores de Dark Souls se manejan con códigos y, siempre que sea justo, asumirán un combate digno. Más allá de cualquier problema de comunicación (e incluso teniendo en cuenta la posibilidad de usar micrófonos para hablar en este último juego), me pasó muchas veces, tanto como defensor como invasor, de poder señalar con quién quería pelear. Como Mound-maker (covenant que nos permite facturar matando a quien sea) ayudé a un anfitrión a matar a un invasor rojo. Como integrante de Warriors of Sunlight pedí a mi host que no participara así me enfentaba yo solo contra un fantasma violeta. Y lo mio no es un caso aislado.

“Yo me encargo”, dije. Seguramente morí en el intento.

Hay un no sé qué hermoso en esos segundos previos al primer golpe en el que probablemente vos y tu adversario caminan en círculos, armas listas, quizá un escudo en alto. A su vez, hay un rush de adrenalina increíble cuando en la pelea tenés que usar cada respiro para curarte o correr para encontrar un nuevo punto alejado de los mobs. Finalmente, muchas veces obtenemos un sentido de respeto enorme cuando un enemigo usó algún recurso inesperado o un set de armas poco común para derrotarnos. El PvP en Dark Souls puede ser tan épico como el juego en sí.

La escoria de Dark Souls

Todas las condiciones mencionadas arriba permiten grandes momentos de diversión y felicidad bélica, pero también posibilitan el abuso injusto. Como dije antes, los fantasmas rojos son la escoria de Dark Souls y si bien tienen reducidas su vida y capacidad de cura, nunca dejan de contar con ventajas estratégicas. Su spawn en zona aleatoria así como el hecho de que no son atacados por el mundo les da chances inmejorables de hacer ataques sorpresa. Un caso bien exagerado es el del video abajo (aunque no se puede negar la maligna genialidad de lo que hace).

La cuestión es que en Dark Souls 3 no sólo los fantasmas rojos (así como los violetas o los territoriales) son candidatos a ocupar el eslabón más bajo en la cadena del honor. También los fantasmas blancos y amarillos, supuestamente “buenos” y amigos del Sol, pueden ser viles traicioneros. Alegando el grito de defensa del más débil hay grupos de jugadores que se dedican a hacerse invadir para reventar a la chusma. Ustedes dirán que es culpa del invasor, y quizá sea cierto, pero cuando les toque invadir (eventualmente les va a picar la curiosidad o el deseo de sacar achievements) y los persigan cuatros jugadores como si estuviesen sufriendo un ataque de rabia van a entender qué quiero decir.

En la ciudad boreal invadí dos veces seguidas y me tocó el mismo grupo: dos fantasmas blancos, uno amarillo y el anftrión, armados hasta los dientes y listos para repartir golpes para todos lados. La ecuación es simple: la distancia hacia el boss desde esa zona es mínima. Si no querían ser invadidos hubiesen corrido hasta ahí y listo. Todo indicaba que era una trampa. Un caso similar es lo que pasa en el video a continuación.

Para ser completamente honesto, nada de esto me parece especialmente injusto. Muy por el contrario, es una expresión de la increíble variedad que ofrece Dark Souls 3 y lo mucho que se puede hacer más allá del contenido singleplayer. Al final de cuentas, morir a manos de un jugador no es tan diferente a morir por culpa de cualquier otro enemigo; perdemos progreso y almas, pero no es el fin del mundo. Por otro lado, ganar una pelea contra un invasor puede llegar a dar una recompensa emocional incluso mejor que matar a un boss. Cada uno decidirá en la balanza qué le parece más agradable.

Arenas espontáneas

Dentro de toda la creatividad posible encontré una situación sinceramente increíble. Mientras cumplía con mi tarea territorial de covenant (o sea, eliminar invasores de una zona específica) me encontré con un minitorneo. El anfitrión esperaba sentado sobre una plataforma, a su lado un fantasma rojo. Abajo, en una arena improvisada otro fantasma colorado se batía con uno violeta. Cada tanto el host convocaba nuevos luchadores para su show privado- usando los summon signs – mientras los gladiadores esperábamos nuestro turno.

Meditación previa al combate.

No sólo es genial que se hayan generado ese tipo de evento, sino el orden y la paz con la que se dan. Nadie rompe las reglas, nadie trata de sacar ventaja. En ese momento éramos todos gladiadores esperando nuestro turno, enfrentados a la inevitable muerte, buscando sobrevivir la mayor cantidad de rounds posibles.

Escuché historias de situaciones similares y que todo eso se genera de forma tan espontánea no deja de sorprenderme. Es cierto que el invocador de fantasmas gana almas por cada invasor muerto, pero esto va mucho más allá de la vil ganancia. La comunidad de Dark Souls existe y funciona de una forma implícita y silenciosa. Sea en los comienzos, cuando se compartía todo en cadenas de mails o ahora, en medios más modernos como Reddit, hay una hermandad orgánica que une a todos los que supieron absorber la mística de la saga.

Acá les dejo 3 horas de un “club de la pelea” en la misma zona en la que yo participé de una arena de estas.

El último Dark Souls

Más allá de todos los elogios y lo divertido que puede ser, este festival multiplayer dista mucho de la experiencia de Dark Souls que más me gusta. La hiperactividad de invasiones y la presencia abrumadora de jugadores resulta perturbadora y distrae de la esencia solitaria del juego. Sin embargo no puedo negar que, siendo la última entrega de esta saga tan querida, parece un desperdicio no aprovechar todos los recursos de conectividad que poseemos actualmente.

El jugador versus jugador no solo es un desafío extra, sino un elemento sorpresa que agrega más variedad y dificultad a Dark Souls 3. El enemigo más complicado -y el mayor desafío – siempre va a ser el que es impredecible, el que no tiene una serie limitada de movimientos y recursos y, más que nada, el que además de derrotarnos probablemente nos haga un poco de burla. En otras palabras, el enemigo más complicado siempre va a ser uno de esos invasores que, sin importar qué color represente, probablemente sea la escoria de Dark Souls.

  • Guybrush Threepwood

    ya te di mi opinion. se que no compartimos esa parte, pero sabes que te banco igual. inva!

  • Mato

    A mi la verdad que me rompe bastante las pelotas el tema de la invasión, creo que tenes que ser bastante sorete para entrar deliberadamente a cagar a otra persona que está jugando tranquila, que ya bastante difícil la tiene con el juego. Sobre todo en los Dark Souls, que noto que hay muchísima mas gente sin honor y que entra a trollear.

    Aún así, creo que el juego te da bastantes posibilidades para encarar las situaciones y salir airoso, pero a nosotros los del sur hay otro problema: el maldito lag. El lag de mierda que hace que de la nada el invader que estaba a 10 metros te esté clavando un backstab sin baselina. El mismo que hace que sea imposible meter un parry, pero el otro te lo mete 3 segundos despues de tu ataque. El lag del orto.
    Sacando eso, el jolly co-op me encanta y creo que cambia totalmente la experiencia del juego, jugarlo con otra gente hace que se te vaya un poco el cagazo y tenes mas seguridad, pero en consecuencia es mas probable que te mandes un moco y se generan situaciones muy graciosas.

    En fin, fuck the lag.

  • Emet Orange

    Muy linda la nota, bastante completa en torno a todo lo que es PvP.

    Las invasiones son partes de Dark Souls, sin ellas el juego no sería el mismo juego. Es una realidad extraña donde se mezclan los universos, así nos lo explicó Solaire cuando iniciamos esta aventura en Dark Souls prepare to die, y se aplica hasta el día de hoy.

    Y en mi experiencia, el honor del PvP es una cuestión de etiqueta y buen sabor para el juego, pero, en última última instancia tanto los invasores como los defensores quieren lo mismo: try beating to a pulp (hablando en lenguaje dark souls xD).

    Y al final del día: se puede ser un arruinador de experiencias de juego o se puede ser un [i]enhacer [/i] del juego de los demás, añadiendo emoción sin tornar hacia la injusticia de las posibilidades imposibles.

    linda nota!

  • RedDarkSoul

    Me hace gracia que “los rojos sean escoria” por el video del puente,pero yo empezar con un pj recien creado a invadir y ver…..3 tios vestidos de artorias con el hacha del rey sin nombre que te atacan todos a la vez
    ¿Como se supone que yo,un personaje con la armadura inicial, pueda tener alguna oportunidad contra gente que se ha matado casi o todos los bosses?