Hace un tiempo se me ocurrió la idea de escribir una nota hablando de juegos isométricos (tranquilos, ya vendrá) y, charlando con un conocido respecto a éstos, cuáles conoce, cuáles le habían llamado la atención y esas cosas que se suelen preguntar cuando uno comparte una pasión, nos encontramos en un punto en el que salió uno en particular como ejemplo y empezamos a compararlo con otros.

En los tiempos que corren, en los que estamos en el máximo exponencial de las series, las películas y también los juegos, el ser humano optó por una tendencia a criticar todo. Nada de lo que se le presenta lo satisface y siempre hay un porqué para querer justificar un mal gusto sobre algo en particular. ¿Pero por qué pasa esto? La respuesta puede estar en el hecho de que nos acostumbramos a que nos den cada vez menos y al mismo tiempo exigimos más.

Sumado a esto, y como menciona uno de mis compañeros de redacción en una nota, las responsabilidades y la vida adulta hacen que tengamos que elegir muy bien cómo vamos a aprovechar el tiempo de ocio y no malgastarlo. Es en este punto que nos damos cuenta de que ya no estamos para soportar tonterías de la comunidad gamer, en especial su toxicidad, o nos falta de tiempo para los multiplayers, y vamos orientándonos un poco más hacia los singleplayer. O por lo menos esto es lo que me esta sucediendo a mí.

Nuestra cara a la hora de buscar juegos

¿Qué nos gusta?

Entonces, elegimos un juego y … ¿Qué buscamos? Buena historia, buenos gráficos, que entretenga y brinde, por lo menos, 20 horas de entretenimiento. Es lo que el gamer promedio exige a la hora de embarcarse en un nuevo título. Esto solía pasar hace cosa de 10 años, cuando los juegos se publicaban completos y si existía la posibilidad de continuarlo, los desarrolladores hacían otro con la misma temática. Hoy en día existen los DLC, una idea completamente absurda que solo busca el profit y dinero. Sumado a esto viene el avance tecnológico. Claro, tenemos computadoras que muestran imágenes 4K, las consolas alcanzaron el FPS número 31 y ahora existe la realidad virtual al alcance del usuario.

Pero la historia, el amor del game, el entretenimiento, ¿donde quedó todo eso? En lo que mencionaba al principio: la meta nueva de cada juego, la esencia del entretenimiento ahora se encuentra en la crítica del mismo. Los juegos actuales se diseñan para cumplir un ciclo, generar dinero y competir de manera gráfica contra las exigencias de la tecnología que avanza día a día. Se relegaron la historia, la jugabilidad y el entretenimiento por un simple dólar de más que se pueda generar.

El nuevo Sombrero

Uno de los ejemplos más palpables que se me vienen a la mente es el Far Cry Primal, en el que se recicló el mismo mapa de Far Cry 4 al punto que las ubicaciones y hasta las misiones son exactamente iguales. La única diferencia es que en vez de usar armas de fuego, usamos arco y flecha. Muchos desarrolladores hacen esto hoy en dia: toman cosas viejas y le agregan alguna tontería para que parezca nuevo. En todos los casos me acuerdo de los Simpsons y el capítulo de la Stacy Malibu:
– ¡No se dejen engañar, es la misma Stacy Malibu!
– Pero el sombrero es nuevo!

Cuando se acaban las ideas…

La industria y las grandes empresas nos acostumbraron a eso, a pagar por el sombrero nuevo y no por el contenido en general, reincidiendo en la crítica. Si bien agregaron un poco de contenido, en el fondo sigue siendo lo mismo: una belleza visual y nada que ofrecer más que eso.

Igualmente, no todo es tan negro en el panorama actual. Hay algún que otro desarrollador que todavía apuesta a la historia y al entretenimiento y le agrega el color gráfico. Ese tipo de ejemplo es lo que me lleva a no perder la fe y creer en que en algún momento todo volverá a ser como antes, cuando los juegos nos transportaban a otro universo y nos divertían sin la necesidad de apoyarse completamente en ningún método marketinero. Mientras tanto, lo importante es no dejarnos llevar por el cinismo generalizado y tratar de ver el vaso medio lleno. Con tantos juegos nuevos todos los días siempre algo de bueno vamos a poder encontrar. ¿Ustedes qué opinan?