El género distópico es uno de lo más recurrentes al momento de plantear el setting de un videojuego. Esto se debe, entre otros motivos, a que brinda la posibilidad de llevar al extremo ciertas circunstancias de nuestra cotidianeidad para dejar en evidencia el tema que se pretende exponer.

Deus Ex: Mankind Divided apela a esta idea para poner sobre la mesa temas de incidencia contemporánea: la discriminación, el rol de los medios de comunicación, la ética científica, la fe religiosa y las conspiraciones políticas; todo con un mensaje que puede parecer desesperanzador pero que, a fin de cuentas, incita a la no resignación.

El último juego de esta franquicia, desarrollado por Eidos Montreal, se ubica dos años después de los sucesos ocurridos en Human Revolution y nos vuelve a poner bajo la piel de Adam Jensen. Ambientado en un futuro cercano, los avances científicos han llegado al punto de proveer a un sector de la humanidad implantes mecánicos y mejoras tecnológicas. Estas personas, llamadas “aumentados”, son sometidos a un apartheid por el resto de la sociedad, usados como herramientas de miedo por parte de las políticas dominantes y relegados a barrios cerrados.

Nuestro protagonista, luego de haber estado desaparecido por un tiempo, ahora forma parte de la división antiterrorista de la Interpol ubicada en Praga, y es asignado para investigar una serie de atentados supuestamente cometidos por ARC (Augmented Rights Coalition), una organización paramilitar que aboga por el reconocimiento de los derechos de los aumentados.

Sin embargo, Jensen pronto deducirá que no todo es tan simple como lo sugieren sus superiores, adentrándose en una red de conspiraciones cada vez más profunda y poniendo en juego su propia perspectiva y origen como aumentado.

El gameplay de Deus Ex: Mankind Divided —siguiendo la línea de sus sucesores— está planteado bajo dos premisas: por un lado la fusión de géneros, y por el otro, la libertad de acción.

Si decidís optar por las mecánicas abocadas a la acción, el juego se presenta como un FPS hecho y derecho. Por otro lado, si lo tuyo es el stealth, la cámara tomará una posición de tercera persona para ir moviéndonos entre las distintas coberturas. Cualquiera sea nuestra elección, o si preferimos variar entre ambos estilos, contaremos con la ayuda de los aumentos: invisibilidad, visión inteligente de nuestro entorno, super fuerza, hackeo a distancia, coraza de protección, entre varias otras.

A esta aleatoriedad en el gameplay, se le suman ciertos elementos de RPG: un complejo y variado árbol de mejoras, elección de diálogos y la ya clásica toma decisiones que ramificará el avance de la narrativa. Además, una de las mecánicas que más usaremos durante la recorrida de los escenarios será la del hackeo a computadoras o puertas con trabas de seguridad, que se realiza mediante un minigame que al principio nos parecerá algo complejo pero que una vez que lo incorporamos resulta entretenido, desafiante y hasta estratégico si decidimos movernos con sigilo.

Otra mecánica llamativa se da al entablar determinadas conversaciones: cada vez que tengamos discusiones de peso narrativo con ayuda de nuestros aumentos, obtendremos un perfil psicológico de nuestro interlocutor, que nos dará la pauta de cuál será la mejor respuesta para lograr un resultado positivo. Esto tendrá importancia narrativa en el avance de la historia, así que a estar atentos cuando aparezcan.

El diseño de los niveles, por su parte, resulta muy adecuado para la libertad que pretende entregar el juego. Por más difícil que parezca superar una situación, siempre habrá otra forma de resolverla. Por ejemplo: si no podemos hackear una puerta para avanzar, porque aún no tenemos el nivel necesario, siempre encontraremos otra alternativa usando algunas de nuestras mejoras, explorando hasta encontrar en algún mail de una computadora o en las agendas personales de nuestros enemigos el código necesario; o si no tenemos balas para enfrentar a un grupo numeroso, siempre podemos optar por el sigilo y pasar desapercibidos.

Cada problema a resolver presenta más de una posible resolución, lo cual encastra de forma admirable con el modo en que están diseñados los escenarios. Esto nos lleva a uno de los logros más destacable de este título: cuando lo que estamos haciendo no funciona, siempre tendremos la posibilidad de pararnos un minuto a pensar qué estamos haciendo mal y buscar soluciones alternativas gracias a la variedad de opciones que nos otorga el gameplay y el level design.

En cuanto a la construcción de la narrativa, además de ser llevada adelante por las misiones principales, ésta encuentra dos puntos fuertes en la exploración y en la ambientación. En cuanto a la exploración, si bien podemos pasar todo el juego con los ojos cerrados, disparando a diestra y siniestra, también podemos tomarnos el tiempo para revisar toda la información colateral que encontramos en las misiones secundarias/alternativas, conversar con los diferentes PNJ, revisar los mails de las computadoras o los ebooks que vayamos encontrando. De esta forma sabremos más sobre el background de cada personaje secundario y de la historia en general.

Por otro lado, la ambientación de los escenarios nos da la información necesaria para comprender cuál es la situación que está viviendo la sociedad: las calles están prácticamente tomada por la policía, los civiles viven con el miedo que transmiten los medios de comunicación, y los aumentados son apartados hacia ghettos (un guiño bastante oscuro si se tiene en cuenta que la mayor parte de la historia transcurre en Praga).

Pero no todas son rosas para Deus Ex, aunque el level design sea exquisito y gráficamente está a la altura de un juego triple A de esta generación, lo cierto es que la cantidad de escenarios que tiene este título termina sintiéndose un poco escasa en comparación a lo profunda y compleja que resulta la historia y el gameplay. Y del mismo modo, siguiendo con los aspectos negativos, el plot del cierre narrativo y el mayor momento de éxtasis —que se debería presentar en el enfrentamiento final— se sienten como si no estuvieran a la altura de todo lo que se vino construyendo alrededor.

A decir verdad, Mankind Divided está lejos de ser un juego innovador o un gamechanger, sin embargo es un título sólido en relación al estilo de gameplay y mecánicas que implementa. Además, la libertad al momento de elegir cómo queremos encarar el juego, lejos de ser forzada, es totalmente auténtica. Hasta es posible terminar el juego sin matar a nadie.

Eidos Montreal pudo fusionar varios estilos de juego con un level design de primera línea, dentro de una historia compleja y una ambientación bien lograda, para entregarle al jugador la libertad de tomar sus propias decisiones. Ese logro y la experiencia que otorga al jugarlo, hacen que valga la pena sumergirse en este Deus Ex.

Reseña Panorama
Deus Ex Mankind Divided
8
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Salto con el A, pego con el B. Por ahora en PS4, N3DS, Switch y PC.