Genius, la empresa fabricante de periféricos para computación y accesorios móviles, presentó la línea Scorpion de su serie GX Gaming y sus nuevos teclados K-9, K-20, K-215 y K-220, especialmente diseñados para jugadores. Esta línea completa busca iniciar al jugador casual en el terreno de los periféricos especialmente diseñados para quienes pasamos largas horas jugando, y en base a  su valor y construcción, se colocan dentro la gama baja-media de teclados para gamers. Por ejemplo: el Scorpion K-9 es ideal para jugadores casuales (según la misma descripción de su fabricante), y es por eso que en esta nota te cuento cómo me fue al probarlo.

En materia de diseño, el teclado Scorpion K-9 de Genius consta de un teclado QWERTY tradicional, catorce teclas multimedia y de accesos directos, luz de fondo led multicolor y control de luminosidad. Las teclas no son exageradamente altas, lo que lo hace cómodo al tacto, sin embargo, es posible que sea necesario un leve tiempo de adaptación dado que las teclas parecerían ser ligeramente más grandes. Al principio este sutil cambio entorpeció mi escritura, pero acabó resultando cómodo por la disposición y resistencia de las teclas. Y ya que la altura de las mismas es corta, el punto de actuación tiene un recorrido corto en comparación al K-20 cuyas teclas son más altas.

Estéticamente el Scorpion K-9 es atractivo, más que nada por el diseño de las teclas semi curvas y la barra espaciadora que posee dos canaletas donde descansa el dedo pulgar. Éstas, aunque parecen del tipo de configuración que no podría funcionar, resultan muy cómodas, y a la hora de tipear sin mirar el teclado, es la mejor forma de reacomodar la mano para volver a situar los dedos en las teclas correctas, como si fuera una guía.

La construcción no es del todo buena para su precio. El plástico del Scorpion K-9 es demasiado blando (de hecho, podía doblar el teclado con mis manos), y algunos detalles de terminación, como ser la rueda de intensidad de iluminación y las teclas multimedia, se sienten sueltas al tacto. Sin embargo, lo más negativo en este aspecto es que tan sólo en dos semanas de uso regular, las teclas S y D comenzaron a mostrar signos de importante desgaste. Estimo que en aproximadamente tres meses podrían haber desaparecido por completo.

El desgaste de las teclas fue muy prematuro

La luminosidad de las teclas del Scorpion K-9 es muy buena y un poco más intensa que la del K-20, y el control de intensidad nos da la posibilidad de adaptarlo exactamente a la cantidad de luz que queremos. Por otro lado, el diseño de tipo arcoiris es precioso y muy llamativo, sin embargo parecería que el teclado alcanza su mayor punto de intensidad mucho antes de que la rueda esté girada por completo, quedando mucho recorrido en el cual la iluminación de fondo no se modifica. El punto más bajo de la rueda apaga el teclado por completo, y a medida que vamos subiendo, se encienden primero los colores cálidos y luego los fríos.

En cuanto al uso, probé el Scorpion K-9 específicamente con juegos del tipo First Person Shooter (FPS) para analizar el desempeño de las teclas con anti-ghosting, y el resultado no fue del todo satisfactorio. Para quienes no están familiarizados con la terminología, el ghosting es un problema frecuente en los teclados: algunas teclas no funcionan cuando varias son presionadas a la vez y no se muestran en la computadora, como si hubieran desaparecido. ”Ghost” significa fantasma, en inglés, por lo que la expresión refiere a las teclas volviéndose fantasmas, como si no las hubiéramos presionado.

Esta es una de las intensidades más bajas del teclado. No apaga todas las luces a la vez, pero de manera parcial

Volviendo al teclado, y como comenté antes, el anti-ghosting no funcionó como esperaba. En frecuentes ocasiones me vi en Overwatch perdiendo la posibilidad de tirar un Campo Biótico con el Soldado o sin lanzar una barrera proyectada con Zarya, o bien, sin poder lanzar una “Ulti” correctamente, mientras mi personaje corría hacia atrás y en diagonal. Sin embargo, para escribir no resultó conflictivo, dado que no presionamos más de 3 o 4 teclas a la vez.

Ya para juegos como Typing of the Dead, el Scorpion K-9 resultó muy cómodo. Según algunas pruebas de mecanografía y estando algo de tiempo con el teclado, pude alcanzar mi velocidad normal de tipeo (entre 90 y 95 palabras por minuto) dentro de poco tiempo de uso. Uno de los aspectos más negativos de la línea Scorpion de Genius, que en general parecería provenir de la marca, es la carencia total o parcial de los drivers. En algunos casos, como pasó con el Ammox, no funcionaron los dedicados y los genéricos no parecían darnos muchas posibilidades de configuración. En el caso de los teclados K-20 y K-9, los drivers no estaban disponibles en la página, y los que son instalados por Windows automáticamente, aunque funcionan bien, son bastante criticables. Por ejemplo, las teclas multimedia funcionan correctamente sólo con Spotify. Con aplicaciones como VLC o MediaMonkey, excepto teniendo la aplicación en foco, no funcionaron para nada, no pude cambiar de canción ni detener la reproducción. El resto de las teclas (abrir navegador, calculadora, búsqueda, etc) funcionaban perfecto.

El problema de los drivers dedicados es relativamente actual. Para el Imperator II, la marca tiene un software muy completo que me permite cambiar el color de la iluminación, la intensidad, establecer perfiles para determinados juegos, establecer macros y utilizar las teclas multimedia con cualquier aplicación, esté o no en foco. En mi opinión, este es un problema que Genius debería enfrentar con urgencia, porque lo que lo puede hacer verdaderamente competitivo dentro de cualquier gama, son justamente detalles como estos.

En general, el Scorpion K-9 no me pareció sorprendente. En MercadoLibre se lo puede encontrar en el rango entre 550 y 700 pesos argentinos, un precio que, en mi opinión, no vale si tenemos en cuenta lo que promete y no cumple. Sería preferible que, de estar buscando un teclado en el mismo rango económico, vayan por el Imperator II que, en el caso de haberse desgastado las teclas (con el uso de al menos dos años), pueden ir muchísimo más lejos con los drivers, disponibilidad de macros y la retroiluminación que, aunque no es multicolor, nos permite elegir con un selector de RGB.