Habiendo pasado la catarata de emociones que me provocó el lanzamiento de The Last Guardian, finalmente puedo escribir un poco al respecto. Como muchísima gente, esperé TLG desde su primer anuncio en 2007 y posterior primera aparición en la E3 de 2009. Compré una PS3 para estar preparada y ese momento nunca llegó… *suenan violines de fondo*

Opcional: dale play para leer este post de manera épica.

Hacía algunos años que mi esperanza se había renovado, tras la aparición de rumores, restauración de dominios y propiedad intelectual, y algunos otros eventos que indicaban que TLG estaba realmente en proceso de desarrollo. Al momento de su lanzamiento desaparecí, quise disfrutarlo sin rodearme de redes sociales ni nada que pudiese afectar mi experiencia de juego ni arruinarme la historia del pequeño y de Trico.

No quiero usar esta nota para hablar de la historia de TLG, eso merece un artículo aparte lleno de teorías y halagos. Lo que sí quiero resaltar, es que todo el juego en sí es un viaje al pasado como si el juego hubiese sido realmente lanzado en aquel momento, en 2009. No lo digo como algo negativo, todo lo contrario; es un título diferente entre tanto juego genérico, fiel a sus raíces y que se siente como un clásico juego similar a lo que fueron ICO o Shadow of the Colossus. No perdió identidad, no pareciera haber sacrificado demasiado a partir de su idea original. Para mi, jugar TLG hoy permite sentir algo similar a lo que fue jugar aquellos íconos.

Aprovecho y dejo algunas comparativas de lo que era inicialmente y lo que resultó ser, para notar que a pesar del paso de los años, todo lo que se mostró está ahí (con assets actualizados y demás, pero la base es exactamente la misma). Gracias PlayStation Lifestyle!

The Last Guardian cumplió con las expectativas que tenía respecto a él. Me enamoré de los paisajes, de cada estructura, de la mecánica de juego y de Trico. En cualquier punto del juego en el que el personaje esté en algún lugar exterior uno puede tomarse un rato para mirar alrededor y sentirse increíblemente diminuto ante la majestuosidad de las construcciones antiguas. Y si, hay problemas con la cámara que por momentos pueden ser algo molestos (en pasillos angostos o techos bajos, debido a lo enorme que es Trico en pantalla en relación a nuestro personaje) como así también bajones de frames que sería hermoso que no estuvieran. Si sirve como tip, en PS4 Pro estos bajones casi que no existen, por lo que no sé si es un tema de optimización o realmente de performance de la consola.

Historia, jugabilidad, combate

The Last Guardian mezcla secciones de puzzles, de exploración y de plataformas. Es la historia de un niño que es alejado de su aldea y de su intento por sobrevivir y escapar de donde se encuentra atrapado en conjunto con Trico, una enorme bestia de la cual no sabemos demasiado. Ambos forman un vínculo que se fortalece en cada sección. TLG trabaja una relación entre ambas partes que se puede sentir aún no habiendo diálogo entre ellos y aún cuando el juego apenas tiene un par de secciones con narrativa. La forma en que los personajes se relacionan mediante miradas y gestos es sorprendente, y genera preocupación en el jugador cuando alguno de ellos corre peligro o se ven distanciados uno del otro.

Respecto a los puzzles, algunos requieren trabajo en conjunto del niño y la bestia, mientras que otros aún más complicados requieren trasladar objetos o intervenir el entorno para que algo suceda. No son particularmente complejos, lo único que puede dificultar la tarea es que en general deben hacerse con velocidad ya que en más de una ocasión estaremos siendo perseguidos por enemigos (los soldados/armaduras de piedra). Si Trico no se encuentra con nosotros para defendernos entonces habrá que correr, esquivar o intentar arrojar elementos del entorno a los soldados para detener un poco su marcha.

The Last Guardian: mapa

Durante el juego hay varios enfrentamientos de los que Trico se hará cargo. Nuestra labor en esas ocasiones es principalmente mantener a la criatura a salvo removiendo las lanzas que queden clavadas en su cuerpo y destruyendo aquello que asuste a la criatura. Además, podemos lanzarnos a la ofensiva derribando enemigos o quitándoles la cabeza cuando se encuentran tumbados por Trico.

Trico, indomable

Es en el punto de la inteligencia artificial de Trico que quiero profundizar un poco más, aprovechando que es una de las características principales de las que varios se quejan. A veces Trico no te ataja al caer, a veces se comporta de forma torpe haciéndote tropezar, o simplemente te ignora cuando le gritás desesperadamente para que se mueva.

“Domar” a Trico es un trabajo que debe ser llevado a cabo un 100% por el jugador, alimentándolo siempre que pueda (no sólo cuando muere de hambre), chequeando sus heridas apenas lo atacan, mimándolo cada vez que hace un buen salto o se comporta de la forma que deseamos. Los animales, en general, no siempre escuchan. El hecho de que el jugador se frustre cuando Trico no lo ataja es parte de la experiencia de juego, haciéndole notar que el animal tiene su propia voluntad. Trico es desobediente por naturaleza, de forma intencional en el desarollo del juego.

Como compañero de la criatura, uno puede hacer que Trico sea cada vez más responsivo. Si lo mantenemos contento, sin hambre y mimado, nos dará mucha más atención y estará pendiente de nuestros movimientos y necesidades. Si Trico no responde, entonces es el resultado de no darle la atención que éste precisa.

Una experiencia impecable

The Last Guardian logró emocionarme como ningún juego lo había hecho en mucho tiempo. Es visualmente precioso, con una temática fuerte y un ritmo adecuado. Es un perfecto juego para acompañar lo que fueron ICO y SoTC, con una historia que deja muchísimos interrogantes y teorías que posiblemente nunca obtengan una real respuesta. Es emotivo y es un hermoso juego para disfrutar en soledad por varias horas, sin apresurarse y tomando con calma la evolución en la relación del niño y Trico. Se siente como un clásico, como aquel juego del año 2009 que demoró un poco demasiado en ver finalmente la luz. Para mi, TLG es un juego perfecto más allá de los ocasionales bajones de frames que pueda tener.

Ya pasó algo de tiempo desde el lanzamiento del juego y yo estaría por comenzar a jugarlo otra vez. Tengo ganas de escribir acerca de comparativas, teorías y detalles que hacen que The Last Guardian sea para mi uno de los mejores títulos de los últimos años. Aguardo sus comentarios si ya lo jugaron, recuerden avisar si hay algún spoiler para prevenir a los que todavía no lo disfrutaron.

  • jopoloco011190

    Es un gran juego pero lo tiraron muy abajo por todo el hype que tenía atrás, era inevitable que pasara algo así.

    • Omeguis

      Si, y de hecho tiene algunos problemas técnicos, sumado a que parece que no esconde los secretos que tenían los anteriores (todavía no lograron “romperlo”). Aún así, yo no podría estar más feliz con el resultado de TLG 😀

      • jopoloco011190

        Porque quejarse es gratis! Es un juegazo y al que no le gusta realmente no sabe apreciar un buen juego.

  • Mato

    Comparto completamente el sentimiento Coni!

    Mi anécdota: Después de lagrimear durante varios momentos, llego al final y ya parecía Andrea del Boca llorando en un culebrón. Pocas veces me emocioné tanto con un juego. Como no podía caer todavía cuando lo terminé, me puse a ver videos de gente jugando el final… para seguir lagrimeando como un campeón. Todo esto a las 4 de la mañana.
    Yo estoy extremadamente feliz de que el juego nos haya llegado y vivir en este momento para poder experimentarlo. Tiene varias falencias, eso sí, pero enfocarse solamente en 2 o 3 framedrops y algún problema de cámara o de física es algo que hacen los que quieren aparentar ser snobs del gaming, los hipsters que están en contra del establishment, y solo quieren criticar por deporte.
    Fumito Ueda nos regaló una experiencia única y que sólo él y unos pocos saben lograr; transmitirte una historia a través del gameplay, explotando realmente las capacidades y cualidades que tiene el medio y que no se pueden lograr en otro lado. La manera en la que terminas sintiendo el vinculo entre el chico y Trico, cómo lo querés como a una mascota, es increíble. Y haber disfrutado eso no tiene nombre.