Partamos de la base de que este Ghost Recon es algo nuevo en su rubro, no se parece en nada a sus predecesores. Más allá del combate en “escuadrones”, Ubisoft apuntó a una campaña con un diseño más parecido a los open-world genéricos y no a una historia basada en misiones secuenciales.

Los enemigos esta vez son el Cartel de Santa Blanca, un grupo de hombres y mujeres que toman el control de Bolivia y utilizan el territorio para expandir sus actos fraudulentos. El escuadrón de Ghosts (tus amigos y tu) son llamados al auxilio para arrivar a este territorio narco y ejecutar a todos los capitanes a cargo.

¿El territorio? Precioso. Más allá de la desastrosa caracterización de Bolivia en el juego, los paisajes son increíbles. Hay mucho por recorrer y mucha variedad de climas que hacen variar los paisajes a cada rato.

Multijugador ante todo

Ubisoft puso empeño en que el juego fuese disfrutado de forma cooperativa. Apenas inicia el juego podés invitar a tus amigos, e incluso lanza alertas durante el juego para unirte a partidas de otros jugadores y no sigas merodeando solo. Lo cierto es que jugando con desconocidos las chances de fallar una misión al instante son muy altas: se requiere coordinación y prolijidad para proceder y no perder los objetivos de vista. Por otro lado, la IA del juego es malísima y jugar solo por lo general resulta en un equipo de NPCs bastante ineficientes que se mantienen unidos y mueren al ser flanqueados por los enemigos. Si el juego no tuviese la opción de revivir compañeros caídos, las misiones en soledad serían mucho más complicadas porque los compañeros te van a meter en problemas una y otra y otra vez.

Al iniciar el juego tendremos muy poco a disposición. A medida que la campaña progresa, podemos desbloquear armamentos y bonus para nuestro equipo, por ejemplo visión nocturna para nuestro drone ¿Lo malo? Cualquier personaje puede desbloquear cualquier habilidad, por lo que la idea de que el equipo se conforme de diferentes expertos queda descartada.

Durante las misiones de Ghost Recon: Wildlands posiblemente quieras ponerte creativo y táctico para proceder de la forma adecuada. Después de un rato, vas a darte cuenta que lo táctico acaba siendo algo accesorio y cada misión termina siendo completada “más o menos” como la pensaste. O quizá a los tiros aleatorios, sin demasiada planificación. Termina sintiéndose como un juego algo repetitivo, con hermosos paisajes pero más parecido a un Just Cause o Far Cry que a un Ghost Recon en si mismo. ¿Entretiene? Con amigos sí ¿Es un Ghost Recon? Definitivamente no, es algo nuevo, distinto y que pareciera quedarse un poco corto a lo que se había vendido originalmente en, por ejemplo, la E3.

Concluyendo…

Ghost Recon: Wildlands parece quedarse a medio camino. Las misiones, incluso jugando de forma cooperativa, resultan caóticas y monótonas. Los paisajes preciosos se entorpecen con la mala caracterización de los NPCs y enemigos -mega clichés- que tampoco enriquecen la problemática de la historia. Se aleja de los Ghost Recon originales, formando un título diferente con una identidad totalmente nueva (pero con una fórmula ya vista). Podrá ser un punto de partida para nuevos horizontes de Ghost Recon, pero este primer paso ha resultado algo inestable.